No te fallamos

Carlos Ravelo Galindo, afirma: 

Respondemos entusiasmados:

Somos de la clase media. A mucha honra.

Que quede claro, nosotros, la clase media, no te falló.

Y tú, te lo exigimos, no nos puedes fallar. Grábatelo.

Su respuesta, grata: 

“No es por presumir, pero México es ejemplo a seguir en el mundo en esta forma, esta manera de gobernar con el pueblo, con honestidad, austeridad, eficiencia y democracia, así como garantías al derecho a disentir y a la pluralidad”.

Tan tan.

Nos han calificado siempre en tres géneros:

Los ricos. Los de clase media. Los pobres.

A la clase media nos tomaban en cuenta porque, y ahora es igual, pagamos impuestos.

Ayudamos a los de arriba, a ser más ricos y a los de abajo, ser menos pobres.

Porque nosotros, la clase media, trabajamos. En la industria, la empresa, el comercio. Llámese fábricas, periódicos, hoteles, tiendas, restoranes. Etcétera. En fin, para los dueños del dinero.

Ilustremos mejor lo dicho, con estos versos ilustrativos de antaño.

El rico en palacios vive,

el indio en los campos crece

y en medio de las ciudades

siempre el pobre desmerece.

Si el rico toma su copa

de aguardiente o malvasía,

si se embriaga es alegría,

lo hizo por tomar la sopa.

Pero si es de poca ropa

aquel que tomó licor;

lo llevan con deshonor

a la cárcel si se ofrece,

porque la verdad señor;

siempre el pobre desmerece.

En fin, los pobres mortales

aunque uno y otro sucumba,

quieren en la misma tumba

distinguir sus funerales

porque hasta cruz y ciriales

lleva el que dejó riqueza

pero el que murió en pobreza

a oscuras la vida ofrece,

y concluye como empieza.

Siempre el pobre desmerece.

Ya lo dice este refrán.  

Nosotros al medio día

 Esperemos dé la una 

Y para no ser un patán

Si tenemos la osadía

 Beberemos nomás una

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