El loro sabio

         Carlos Ravelo Galindo, afirma:

         Tres hijos se fueron de casa. Salieron solos y su tesón los hizo prósperos.

         Cuando al cabo de un tiempo se reunieron, hablaron de los excelentes regalos que pudieron darle a su madre.

         El primero:

         “Construí una casa grande para nuestra madre”.                  

         El segundo:

          “Le envié un Mercedes con un conductor”.                              

         Y el  tercero dijo:

          “¿Recuerdan que a nuestra madre le gusta leer la Biblia?

          Ahora que ya no puede ver muy bien, le envié un loro extraordinario que recita toda la Biblia.  Les  tomó a los venerables de la iglesia 12 años enseñarle.    

         Mamá solo tiene que nombrar el capítulo y el versículo y el ave lo recita”.

         Poco tiempo  después los hermanos se reunieron de nueva cuenta.

          Y cada uno leyó la carta de agradecimiento, que su madre les envió.

         A  uno le puso: “La residencia que construiste es enorme… Vivo solo  en una habitación, pero tengo que limpiar toda la casa”.

         A otro escribió: “Ya casi no viajo. Me quedo la mayor parte del tiempo frente a la televisión, por lo que rara vez uso el Mercedes.    Y ese     conductor es tragón,  grosero y poco comedido. Un dolor”

         A todos agradeció  el obsequio.

          Pero significó al tercero:

          “¡El pollo estaba delicioso!”

         Que conste. Cualquier parecido no tiene nada que ver con el país.

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