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CIUDAD DE MÉXICO, 9 de marzo de 2026.- En un entorno marcado por la disrupción tecnológica constante, las familias empresarias en México y Latinoamérica enfrentan un desafío crítico: la falta de adopción del emprendimiento como una estrategia formal de crecimiento.
Según la reciente investigación Competencia de emprendimiento de las familias empresarias: matices de acción y éxito, realizada por el Instituto de Familias Empresarias (IFEM) del Tecnológico de Monterrey, la mayoría de estas organizaciones aún no estructuran la innovación como parte de su ADN, refirió un comunicado.
El hallazgo central del estudio, presentado por María Fonseca, directora del IFEM y brazo de investigación de EGADE Business School, revela que el 56 por ciento de las familias analizadas se ubica en un nivel embrionario. Este estado se caracteriza por una baja institucionalización, la ausencia de estructuras formales de gobernanza para nuevos negocios y una inversión limitada en las iniciativas propuestas por las nuevas generaciones, lo que pone en riesgo la permanencia del legado familiar a largo plazo.
En contraparte, el informe destaca que solo el 23 por ciento de las empresas alcanza un nivel "visionario". En estas organizaciones, el emprendimiento es un pilar de la estrategia familiar, existe una diversificación real de activos y se cuenta con mecanismos de gobierno claros para evaluar oportunidades y asignar capital de manera eficiente. Fonseca advierte que, sin una participación estructurada de la siguiente generación y un gobierno corporativo sólido, la continuidad del negocio en la región es incierta.
La investigación, basada en el Modelo de Florecimiento de la Familia Empresaria, expone una baja institucionalizaciónen la toma de decisiones. En promedio, las familias encuestadas no utilizan sus consejos de administración o fondos específicos para detonar proyectos nuevos; por el contrario, el emprendimiento suele ocurrir de forma espontánea y aislada, en lugar de ser el resultado de una estrategia de portafolio deliberada.
Asimismo, existe una marcada preferencia por lo conocido. El estudio detectó que, cuando se decide emprender, las familias en México y LATAM tienden a invertir en negocios estrechamente relacionados con su "empresa legado". Esta falta de diversificación hacia industrias no relacionadas impide capturar nuevas megatendencias y limita la gestión de riesgos, prefiriendo entornos con un menor riesgo percibido bajo el patrón de expandirse "cerca de casa".
Finalmente, uno de los puntos más preocupantes es la limitada integración de la NextGen. Solo el 13 por ciento de las familias promueve activamente la creación de empresas por parte de los miembros jóvenes, mientras que un 38% admite no haber impulsado ninguna iniciativa de este tipo. El reporte, firmado por especialistas del Tecnológico de Monterrey, concluye que el emprendimiento debe dejar de ser una intención para convertirse en una cultura viva que aproveche el talento joven como vehículo de desarrollo.




