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CIUDAD DE MÉXICO, 12 agosto de 2026.- Mientras en la realidad Estados Unidos señala a los mexicanos como los únicos malos, en la comedia Loco México Mágico les toca a los estadounidenses serlo, a partir de este jueves, invadiendo los cines.
La historia aparece en Alvarado, Veracruz y hechiza a su alcalde que filma una cinta al estilo Hollywood para atraer turismo, lo cual aprovecha el escritor y director Carlos Santos para criticar algo específicamente y se lo toma enserio su estelar, el comediante Daniel Sosa:
La crítica social más dura que hace la película, no tan directa, pero sí indirecta, es el escuchar historias buenas de México; o sea, para mí parece que de repente estamos en un momento en el que nos da culpa ser felices como mexicanos en cuanto a historias.
Parece que nos sentimos demasiado cómodos cuando decimos: ‘ah, sí, somos los narcos, los violentos’ y de repente estamos en un discurso donde todos decimos: ‘es que sí somos, güey, ni modo, es lo que somos”.
El standupero explica y siente que es una crítica más alrededor de “sí, pero también abraza lo bueno”; no tiene nada de malo ser chido, al contrario, somos muy creativos, muy buenos, en otras cosas.
Y la crítica de que Estados Unidos nos pone como los malos y hoy les toca a ellos ser los malos”, remata el protagonista principal, por primera vez en el cine, durante entrevista por Zoom.
Para el también director de Chilangolandia, Señora influencer y ¡Qué huevos, Sofía!, para Loco México Mágico se alinearon muchas cosas, como la energía del Mundial de Fútbol que alcanzó a reflejar.
También este tema de (Donald) Trump, quien no era presidente cuando la filmamos, por lo que la idea de una invasión de los gringos parecía comedia y después volvió a ganar. Te juro que esta película tiene algo que parece un poquito como profecía, pero al final es una celebración de México”, cierra la idea.
Y el ingenio mexicano es puesto a prueba en la historia, puesto que un camarógrafo de fiestas de 15 años como director, una estrella pop, Melinda (Sofía Carrera) y el Pueblo se unen para sacar adelante la producción desastrosa y divertida.
“Benito, hecho por Silverio (Palacios) es un mexicano que veo hasta en mi familia, mi papá; ese güey que todo lo hace a pulmón, con emociones, sin estrategia, echado por adelante, eufórico.
“Está muy alegre o muy triste y creo que es mucho del mexicano de ese pensamiento mágico; siento que es un arquetipo mexicano muy muy particular”, complementa Carlos Santos.