CIUDAD DE MÉXICO, 30 de abril de 2021.- El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) presentó los resultados de la Encuesta para la Medición del Impacto Covid-19 en la Educación (ecovid-ed) 2020, pero tomó la decisión de no considerar a niños y jóvenes estudiantes con discapacidad, grupo históricamente discriminado.

La educación es una de las prioridades para el desarrollo nacional y la transformación de México, medir el impacto de la pandemia por Covid-19 en el sector educativo es relevante, si tomamos en cuenta que muchas de las decisiones en la política pública se llevan a cabo con base en levantamiento de datos, censos y estadísticas, pero todo parece indicar que para el INEGI no es trascedente conocer cómo ha afectado la pandemia en lo educativo y emocional a uno de los sectores más vulnerables del país.

Algunos de los datos que dio el INEGI en cuanto a la educación regular en México son los siguientes: el alumnado entre 3 y 29 años que sí estuvo inscrito en el ciclo escolar 2019-2020 pero que no continuó o desertó del sistema educativo en el ciclo 2020-2021 debido a la pandemia por la Covid-19 o por la falta de recursos económicos fue de 1.8 millones; la mayoría fue de escuelas públicas con 1.5 millones en comparación con 243 mil de escuelas privadas y el nivel más afectado fue el medio superior.

El 58.3% de estudiantes opinó, según el INEGI, que la educación a distancia tiene muchas desventajas: en primer lugar no se aprende o se aprende menos que de manera presencial; segundo, falta continuidad en el aprendizaje (27.1%) y, tercero, la ausencia de capacidad técnica o habilidad pedagógica de padres o tutores para transmitir los conocimientos (23.9%). Mencionaron también que una de las razones de la deserción fue que los contenidos televisivos no eran funcionales, mientras que otro 30% no tiene acceso a dispositivos electrónicos o a internet para seguir con el plan de estudios.

Si este panorama es desolador para la educación regular en México, el sector escolar conformado por niños y jóvenes con discapacidad en México viven los momentos más aciagos en su enseñanza, adaptación, seguimiento y avance.

Familias con algún miembro con discapacidad en casa en edad escolar han manifestado en diversos testimonios, a un año de la emergencia sanitaria, que no se han tenido las mismas posibilidades para adaptarse a las condiciones que impone la educación a distancia, ya que en la mayoría de los casos los esquemas utilizados no se adecuan a los requerimientos específicos de aprendizaje lo que generó un estado de aburrimiento y desmotivación en las y los estudiantes; el factor económico es una constante en los hogares que limita el acceso a internet o dispositivos, lo que impide la conectividad de las clases en línea, además de que parte de los ingresos en el hogar se destinan también a consultas, estudios, medicamentos y tratamientos.

De lo que sí informó el INEGI es que en 2020 el país llegó a 20 millones 838 mil 108 personas con alguna limitación, discapacidad o problema o condición mental, mismas que representan 16.5% de la población total en México.

El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) dio a conocer el informe 2020, donde incluyó un análisis de las condiciones socioeconómicas de seis grupos históricamente discriminados, entre ellos las personas con discapacidad. Mencionó que en 2018, 48.6% de las personas con discapacidad se encontraba en situación de pobreza, 38.8% en pobreza moderada y 9.8% en pobreza extrema. Coneval destaca que las principales carencias sociales en la población con discapacidad son rezago educativo (46.9%), acceso a la seguridad social (41.2%) y acceso a la alimentación (27.8%).

Rezago educativo o deserción, parece ser el panorama nada deseable para miles de niños y jóvenes con discapacidad.