CIUDAD DE MÉXICO, 26 de enero de 2019.- En un debate donde las posiciones encontradas sobre la mejor vía hacia una solución en Venezuela fueron la constante, Estados Unidos llamó a los países que apoyan que Juan Guaidó como presidente encargado a tomar partido.

Lo anterior, durante la sesión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU promovida por Estados Unidos, en donde Alemania dijo que daban a las autoridades de Venezuela un plazo de ocho días para dimitir.

De acuerdo con la ONU, la reunión de este sábado reveló una clara división sobre las posibles soluciones a la crisis en Venezuela. Estados Unidos y algunas naciones europeas y latinoamericanas apoyan a un “presidente interino” autoproclamado, mientras que Rusia y otro grupo de países de diversas regiones reconocen la soberanía del Estado venezolano y llaman al diálogo.

Por un lado, Estados Unidos y un grupo de países que incluyeron a Perú, Colombia, Brasil, Alemania y el Reino Unido, entre otros, desconocieron a Gobierno venezolano y respaldaron a Guaidó como presidente interino, objetando el resultado de las elecciones y alegando que esa nación constituye una amenaza a la paz y seguridad internacional, además de responsabilizar a sus dirigentes de la crisis económica y humanitaria que ha generado el desplazamiento de millones de personas.

El secretario de Estado Mike Pompeo afirmó que Cuba está detrás del Gobierno “opresor” y “antidemocrático” de Nicolás Maduro e instó a los Estados a “tomar partido”.

“Es el momento de que todos los países tomen partido. No más demoras, no más juegos. O están con las fuerzas de la libertad o están con Maduro y caos… Llamamos a todos los miembros del Consejo de Seguridad a apoyar la transición democrática en Venezuela y el papel que tiene en ella el presidente interino Guaidó”, apuntó.

En el otro lado del espectro, Rusia encabezó a un cúmulo de gobiernos (China, Guinea Ecuatorial, Sudáfrica, Bolivia, Cuba y otros) que se opusieron a las amenazas y ultimátum a Venezuela, objetaron que fuera una amenaza internacional y pugnaron por el respeto a su soberanía y derecho a resolver sus asuntos sin injerencias extranjeras, según las leyes internacionales y la Carta de la ONU.

Rusia lamentó que el “juego sucio” de Estados Unidos llegara al Consejo de Seguridad y acusó a ese país y sus seguidores de estar detrás de la inestabilidad y los intentos de golpe en Venezuela. 

En el encuentro participaron más de 30 oradores, que incluyeron al secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, y al secretario del Exterior venezolano, Jorge Arreaza, además de otros cancilleres latinoamericanos.

Rosemary DiCarlo, subsecretaria general de la ONU para Asuntos Políticos y Construcción de la Paz, fue la primera ponente de la mañana con un informe en el que advirtió la preocupante crisis política que vive el país sudamericano y el grave impacto humanitario que ésta tiene en la población venezolana.

“Debemos hacer todo lo que podamos para evitar un empeoramiento de las tensiones. Debemos tratar de ayudar en la búsqueda de una solución política que permita que los venezolanos gocen de paz, prosperidad y de todos sus derechos humanos”, dijo.

La reunión urgente del Consejo se produce después de que el pasado 23 de enero el diputado líder de la Asamblea Nacional de Venezuela se autoproclamara “presidente encargado” mientras se convocaba a elecciones, lo que desató una serie de movilizaciones a favor y en contra de esta acción. Durante esas protestas, hubo algunos incidentes violentos y se reportaron 20 presuntas muertes. El presidente constitucional, Nicolás Maduro, había inaugurado su segundo mandato dos semanas antes, de acuerdo con el resultado de las elecciones celebradas en mayo de 2018.

México y Uruguay, por su lado, reiteraron su reconocimiento al Gobierno constitucional venezolano y refrendaron su iniciativa de facilitar un diálogo entre todas las partes implicadas, dentro y fuera de Venezuela, para evitar un mayor deterioro de la situación y hallar una solución negociada y pacífica a la crisis, siempre con respeto absoluto a la soberanía e independencia del país.