Desmiente Trump al embajador de EU sobre venta de armas a China
PRINCETON, Nueva Jersey, EU, 14 de agosto de 2026.- Al hombre diabético que dormía cerca de Alex Arias Colmenares le entregaron, un día cualquiera dentro del Moshannon Valley Processing Center, una prótesis nueva.
Aunque le faltaba el recubrimiento de polímero que evita que roce la piel, se la pusieron de todas formas; luego sangró.
"Él decía que no se la podía poner porque le faltaba un recubrimiento especial", contó Arias Colmenares, "y le decían que se lo tenía que poner obligado". El hombre se negó a volver a usarla.
Lo presionaron, además, para que tomara pastillas que él, conocedor de su propio tratamiento contra la diabetes desde hacía años, no reconocía.
No fue el único caso que Arias Colmenares presenció durante el mes y medio que pasó detenido. Vio a personas con hipertensión recibir las mismas pastillas que todos, sin distinción; a alguien con epilepsia convulsionar sin recibir la atención oportuna e inmediata; a adultos mayores de 70 años, también diabéticos, dejar de comer de un día para otro porque la comida "no era apetecible".
La nota en Quadratín Hispano