CIUDAD DE MÉXICO, 9 de abril de 2019.- Independientemente de que los contratos del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) están siendo sujetos a investigación, el titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), Javier Jiménez Espriú, aseguró que su cancelación se debió al costo beneficio y por la falta de planeación del proyecto.

El funcionario federal aclaró que no se tomó la decisión de cancelar el megaproyecto aeroportuario con base en hechos probables de corrupción o de mal uso de los recursos, sino en función del carácter técnico que encontraron en donde las soluciones a los problemas eran carísimas, independientemente del costo de cancelar dos terminales aéreas.

En comparecencia este martes ante la Comisión del ramo del Senado de la República, señaló que el proyecto del Aeropuerto de Texcoco en ningún momento fue parte del Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018, ni apareció en el Programa de Infraestructura 2014-2018 de la SCT.

“No se incorpora el Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México en este programa, ya que este proyecto se encuentra en evaluación y en caso de que sea factible su realización el monto de inversión estimado sería alrededor de 120 mil millones de pesos en recursos públicos y privados”, citó textualmente. 

El análisis costo beneficio que se presentó ante la Secretaría de Hacienda refirió que data de marzo de 2014, en donde se consideró un monto de 168 mil 860 millones de pesos para el total de las dos fases previstas en el proyecto. 

En una primera etapa tendría una capacidad para 57 millones de pasajeros y sería inaugurado en octubre de 2018. Para agosto del año pasado Jiménez Espriú subrayó que el avance era del 20 por ciento y ya había sido redimensionado a un monto de 285 mil millones de pesos con una capacidad de pasajeros de 70 millones al año. 

“Nunca el Grupo Aeroportuario actualizó el análisis beneficio costo, lo que es una falla enorme porque un proyecto que se incrementa de 160 mil a 280 mil hubiera necesitado muchísimos análisis previos y una revisión del beneficio costo”, puntualizó. 

Sin embargo, el titular de la SCT las opiniones de los técnicos y expertos de que era factible construir el aeropuerto de Texcoco eran ciertas, pues para los ingenieros no hay casi obra imposible, pero sí inviables por excesivas en el costo, como es el caso del NAIM. 

Abundó que tampoco se mencionó los impactos socioambientales del Nuevo Aeropuerto como daños ecológicos irreversibles, destrucción de flora y fauna, arroyos y desvíos de manantiales, daños a la salud por polvos y ruidos de explotación pétrea, extracción de lodos y depósitos altamente salinos que ponían en riesgo la salud de la población y su posible infiltración mantos freáticos.

El titular de la SCT reiteró que la construcción del aeropuerto en el ex Lago de Texcoco generaría un crecimiento desmedido y acelerado de la zona oriente del Valle de México, que sufre el desbasto de agua y la sobreexplotación de mantos acuíferos.