
El Plan México de la cuarta transformación
@GuerreroChipres
Las fiestas patrias son una explosión de colores y música, pero para mantener la alegría en saldo blanco, celebremos sin pirotecnia.
La fabricación y utilización de fuegos artificiales u otros materiales explosivos que producen chispas, llamas y humos ha fascinado a la humanidad desde que se fabricó por primera vez la pólvora negra en China, en el siglo IX.
Este material, que ha tenido un papel protagónico en la industria armamentista, ha sido utilizado de manera recreativa para crear ramilletes de luces coloridas y estruendos que nos estremecen. Además de provocar un colapso en los animales de compañía, que, con un sistema auditivo más sensible que el nuestro, sufren el ruido generado por la pirotecnia, su uso conlleva riesgos para fabricantes, vendedores y usuarios.
En agosto explotó una bodega de pirotecnia en Tláhuac, dejando a dos personas heridas; los bomberos tardaron en mitigar las llamas que alcanzaban metro y medio. No ha pasado un mes desde el incidente y ya se suscitó una tragedia similar en una fiesta patronal en el Estado de México: una serie de fuegos pirotécnicos explotaron en pleno festejo dejando más de 35 personas heridas y una fallecida. En la misma entidad, pero en febrero pasado, una persona murió y tres resultaron heridas tras la explosión de una fábrica clandestina de pirotecnia en Huixquilucan.
El mal uso de estos artefactos ha provocado quemaduras, pérdida de extremidades y otra serie de afectaciones que no hacen más que subrayar el peligro de utilizarlos. De acuerdo con la Secretaría de Gestión Integral de Protección Civil, también son causa de daños materiales, como incendios o heridas provocadas por residuos de otros objetos de metal y vidrio que estallan con la explosión.
Más grave aún es el hecho de que una mala atención a las quemaduras puede agravarlas. Es por eso que la Unidad de Quemados de la Unidad Médica de Alta Especialidad del IMSS pide que, en caso de accidentes provocados por la explosión de fuegos artificiales o cohetes, no se coloquen gasas, pomadas ni dentífricos en las heridas, ni se despeguen los restos de tela adheridos a la piel. Si la ropa se prende, hay que apagar las llamas con una tela gruesa, hacer que el herido ruede por el suelo, sin permitir que corra, pues el aire puede acelerar el esparcimiento de las llamas.
Celebrar con responsabilidad el Grito de Independencia no solo se trata de evitar la pirotecnia, también significa denunciar la quema de cohetes. Marcar al 911 o solicitar apoyo del Consejo Ciudadano a través de su Línea de Seguridad y Chat de Confianza, 55 5533 5533, para levantar reportes con las autoridades correspondientes permite actuar antes de que sucedan las tragedias.
Detonar o encender juegos pirotécnicos es una infracción a la seguridad ciudadana sancionada en la Ley de Cultura Cívica de la CDMX con multa, arresto o trabajo comunitario.
Denunciar no te convierte en un aguafiestas. Por el contrario, te hace un héroe de la patria que sobrepone su seguridad y la de otras personas a un instante de diversión peligrosa.
Salvador Guerrero Chiprés es presidente del Consejo Ciudadano para la Seguridad y la Justicia de la Ciudad de México