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CIUDAD DE MÉXICO, 25 de enero de 2026.- La Central Sindical Internacional (CSI) acoge favorablemente el llamamiento realizado por Oxfam en favor de un cambio radical e inmediato para detener y revertir la rápida erosión de las instituciones democráticas provocada por la acelerada acumulación de riqueza y poder en manos de un reducido grupo de multimillonarios.
En un nuevo informe, Oxfam denuncia que una élite de ultrarricos está utilizando una concentración extrema de riqueza para apoderarse de los sistemas democráticos, modificando leyes, medios de comunicación, tecnologías, fiscalidad y políticas públicas en su propio beneficio.
«Este informe corrobora lo que la CSI advirtió el año pasado en el llamamiento Detengamos el golpe de Estado de los multimillonarios: estamos asistiendo a un golpe de Estado de los multimillonarios contra la democracia. La riqueza extrema se convierte deliberadamente en poder político para erosionar las instituciones democráticas y los derechos de los trabajadores», dijo Luc Triangle, secretario general de la CSI
El documento de la CSI El modelo Trump-Musk El modelo Trump-Musk expone cómo la riqueza extrema, el control sobre las plataformas digitales y la política autoritaria se fusionan para socavar directamente los mecanismos de control y equilibrio democráticos.
“Al tiempo que los líderes políticos y empresariales se reúnen en Davos para asistir al Foro Económico Mundial, el informe deja claro el coste económico y político que esta concentración cada vez mayor de riqueza y poder supone para los trabajadores. La riqueza de los multimillonarios está creciendo tres veces más rápido que la economía mundial, mientras millones de personas pobres sufren las consecuencias. El crecimiento se está acaparando, no compartiendo. Los multimillonarios ya no se limitan a ejercer su influencia sobre los gobiernos; ahora pretenden gobernar directamente, eludir las instituciones, debilitar los mecanismos de protección laboral y normalizar la erosión de las normas democráticas, como los derechos sindicales.
“Pero no se trata de algo inevitable; es una elección y podemos revertirla. Tenemos que luchar por una democracia que responda a las necesidades de los trabajadores y las trabajadoras y que esté dirigida por ellos”, añadió Luc Triangle.
El número de multimillonarios en el mundo ha superado los 3.000, mientras que, en 2022, 3.830 millones de personas (el 48% de la población mundial) vivían en situación de pobreza. De 2015 a 2024, el número de personas que se encuentran en situación de inseguridad alimentaria aumentó en un 42,6%, alcanzando los 683 millones, de los cuales 92 millones se encuentran en Europa y Estados Unidos.
Los 12 multimillonarios más ricos del mundo acumulan actualmente más riqueza que el 50% más pobre de la población mundial.
Las mujeres dedican 12.500 millones de horas diarias al trabajo de cuidados no remunerado, lo que supone, como mínimo, una contribución de 10,8 billones USD a la economía mundial.
Un centenar de familias multimillonarias estadounidenses financiaron en 2024 una sexta parte de todos los gastos electorales.
Los países con mayores desigualdades tienen hasta siete veces más probabilidades de experimentar una erosión democrática, puesto que los gobiernos responden cada vez más a la desigualdad con represión en lugar de redistribución.
Las grandes empresas tecnológicas están facilitando este golpe de Estado de los ultrarricos, ya que los multimillonarios controlan más de la mitad de los medios de comunicación más importantes del mundo, en particular 9 de las 10 principales redes sociales y 8 de las 10 mayores empresas de IA.
Luc Triangle concluye: “Como indica el informe, construir el poder de los trabajadores constituye la mejor manera de frenar esta acumulación de poder político por parte de los superricos. Los sindicatos son la base de una sociedad fuerte, libre y democrática. Cuando la negociación colectiva y la libertad de asociación se respetan, los trabajadores tienen poder, la desigualdad disminuye, las instituciones democráticas son más fuertes y las economías más estables. Los sindicatos, en su calidad de mayor movimiento socialdemócrata del mundo, lucharán para defender y ampliar estos derechos básicos.
“La justicia tributaria es a día de hoy algo más que una herramienta fiscal: es una salvaguarda democrática. La riqueza extrema debe gravarse con el fin de limitar su poder político. Las políticas fiscales justas y progresivas –en particular los impuestos sobre el patrimonio, los impuestos de sucesiones y la tributación mínima en el impuesto sobre sociedades– resultan más necesarias que nunca para lograr la justicia social y financiar el progreso social.
“No podemos permitir que la riqueza extrema erosione la democracia y destruya la confianza. Los sindicatos ofrecen una hoja de ruta para elaborar el Nuevo Contrato Social: protección social universal, diálogo social sólido, igualdad, fiscalidad justa y salarios justos. Esta es la única base sostenible para la paz, la resiliencia y la prosperidad”.
Los pueblos del mundo, no los superricos, son quienes deben forjar el futuro.