CIUDAD DE MÉXICO, 1 de febrero de 2019.- La Organización Meteorológica Mundial (OMM) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) informa que las temperaturas de enero a nivel global se han caracterizado por los registros extremos que van desde el frío polar alcanzado en grandes áreas de los Estados Unidos, pasando por las olas de calor registradas en América del Sur u Oceanía.

El causante de las gélidas temperaturas en el medio oeste de Estados Unidos durante el primer mes del año fue el vórtice polar definido por la OMM como “una gran zona de bajas presiones y aire frío que rodean el Polo Norte, con fuertes vientos en sentido contrario a las agujas del reloj, conocidos como corrientes en chorro, que atrapan el frío alrededor del Polo”.

Explica que “las alteraciones en las corrientes en chorro y la entrada de masas de aire más cálidas a media latitud pueden alterar la estructura y la dinámica del vórtice polar, enviando el aire del Ártico hacia el sur a latitudes medias y trayendo aire más caliente al Ártico”.

“El clima frío que sufre el este de Estados Unidos no contradice el cambio climático”, afirma en Ginebra el secretario general de la OMM, Petteri Taalas.

Añadió que en general y a nivel mundial hubo una disminución en los nuevos registros de temperaturas frías como resultado del calentamiento global.  Pero las bajas temperaturas y la nieve continuarán formando parte de nuestros patrones climáticos invernales en el hemisferio norte. Hay que distinguir entre el tiempo diario a corto plazo y el clima a largo plazo.

Destacó que una gran parte de la nieve y el hielo árticos se ha derretido porque ha sufrido un calentamiento dos veces superior a la media mundial.

“Esos cambios están afectando los patrones climáticos fuera del Ártico en el hemisferio norte. Una parte de las anomalías frías en las latitudes más bajas podría estar relacionada con los dramáticos cambios en el Ártico. Lo que sucede en los polos no se queda en los polos, sino que influye en las condiciones meteorológicas y climáticas de las latitudes inferiores, donde viven cientos de millones de personas”, dijo.

Pese a las frías temperaturas en el medio oeste, donde se han registrado mínimas de –48.9 grados Celsius (ºC), el este de los EE. UU. y partes de Canadá– el aeropuerto de Ottawa registró 97 cm. de nieve el 29 de enero, superando el récord de 93 cm. de 1999-, en Alaska y gran parte del Ártico fueron más calurosas que las medias habituales.

Calor extremo en América del Sur

Las bajas temperaturas en Estados Unidos contrastan con los récords de calor alcanzados en Chile donde el pasado 26 de enero se registró un nuevo máximo histórico de 38.3 °C en la capital, Santiago.

Argentina se ha visto afectada por una ola de calor y tanto la parte noreste del país como partes adyacentes de Paraguay, Uruguay y Brasil sufrieron grandes inundaciones, con precipitaciones muy por encima de la media histórica.

En concreto, el 8 de enero, la ciudad argentina de Resistencia registró una precipitación récord de 224 litros por metro cuadrado, muy superior al máximo anterior de 206 l/m2 registrados en enero de 1994.

Grandes incendios en Australia

Australia tuvo el mes de enero más cálido jamás registrado y sufrió una serie de olas de calor sin precedentes tanto por su tamaño como su duración. En general, las lluvias disminuyeron un 38 por ciento respecto a la media de enero. Tasmania tuvo su enero más seco registrado.

Las de olas de calor comenzaron a principios de diciembre de 2018 y continuaron durante el mes de enero. La ciudad de Adelaida alcanzó un récord de 46.6 ºC el 24 de enero, y otras ciudades en el sur del país como Whyalla (48,5°C) Caduna (48.6 °C) o Port Augusta (49.1 °C) también alcanzaron temperaturas récord.

Desde mediados de enero, las condiciones extremadamente secas y calurosas han provocado grandes incendios en el centro y sureste de Tasmania, al sur del país.  El 28 de enero el servicio de Bomberos de Tasmania había informado de 44 incendios.

Y los medios de comunicación destacaron que el humo de algunos de los incendios era visible en lugares tan lejanos como Nueva Zelanda, y que tenía un grave impacto en la calidad del aire.