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CIUDAD DE MÉXICO, 16 de noviembre de 2016.- El vicepresidente de la Cámara de Diputados, Alejandro Ojeda, manifestó que México debe asumir una posición más activa, los cambios y afectaciones que se avecinan con el gobierno de Estados Unidos son inminentes y no es admisible quedarse pasmado ante la amenaza que representa para México el presidente electo de Estados Unidos Donald Trump.
Declaró que el Gobierno Federal no puede seguir diciendo que no pasa nada, que debe guardarse calma hasta que tome posesión Trump para saber qué decisiones reales se van a tomar respecto a nuestra relación bilateral.
Consideró que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) y el Banco de México deben trabajar ya en un diagnóstico para hacer frente a la posible cancelación o cuando menos renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, a la posibilidad de que se cierren plantas o armadoras de automóviles que operan en nuestro país.
“Los funcionarios en materia hacendaria deben preparar un plan que atienda las afectaciones de los ciudadanos y no sólo pensar en las afectaciones macro económicas”.
El legislador del Partido de la Revolución Democrática (PRD) dijo que el discurso que ha prevalecido hasta ahora entre la clase política mexicana, es que Donald Trump, pese a gobernar la nación más poderosa del mundo, no podrá actuar impunemente porque hay factores internos y externos que lo frenarán, lo cual, no es del todo cierto.
Uno de los aspectos que debe trabajarse, comentó, es la de diversificar el comercio exterior, pues no se puede seguir dependiendo en un 80 por ciento de la venta de productos mexicanos a Estados Unidos.
El diputado Alejandro Ojeda expresó que es momento de implementar una política de defensa no sólo de la soberanía nacional, sino los intereses de los mexicanos de aquí y de allá en Estados Unidos.
Refrendó que pese a lo grave del panorama, como ya es costumbre, el gobierno de Enrique Peña Nieto no reacciona a la velocidad que le demandan las circunstancias de la llegada de un presidente de Estados Unidos, el más anti mexicano de los últimos tiempos.
Mientras Donald Trump mantiene sus amenazas, insistió, el secretario de Hacienda y el gobernador del Banco de México salieron a dar una conferencia emergente, donde se esperaba escuchar cuál sería el plan estratégico y urgente de México para abordar esta situación, y lo único que hicieron es llamar a la calma a los mercados financieros.
La verdad –reiteró– hasta el momento no han dicho absolutamente nada concreto, ni propusieron alternativas, y cuando deberían dar un paso adelante con estrategias inteligentes de negociación.
Simplemente nos piden esperar, cuando deberían de estar buscando a los posibles sectores aliados en la propia Unión Americana para unir esfuerzos y frenar los ímpetus de Trump, que más bien amenaza con convertirse en una tromba que se avecina sobre nuestro país.
Puso como ejemplo, realizar un acuerdo comercial con Taiwán, con el cual se podría avanzar para tener una apertura comercial que nos abra las puertas con los países asiáticos; habría que voltear también, indicó, hacia América Latina no sólo para fortalecer nuestro intercambio comercial con la región, sino para conformar un frente común contra las políticas racistas del próximo presidente estadounidense.
Reiteró, que es urgente que el Instituto Nacional de Migración, a cargo Ardelio Vargas Fosado, establezca un plan de eliminación de visas de determinados países que no constituyan riesgo a la seguridad nacional, pero que sean atractivos para impulsar la entrada de divisas.
Aseveró que llegó la hora de las definiciones y México no puede permitir que lo sigan tratando como el patio trasero de Estados Unidos, sino debe buscar alternativas comerciales hacia otras regiones del mundo, y al mismo tiempo fortalecer el mercado interno con mejores salarios.