Se prevé ambiente cálido este jueves en CDMX
CIUDAD DE MÉXICO, 22 de octubre de 2026.- Hay sabores que parecen anunciar que las estaciones están cambiando. La calabaza, el cacao y la vainilla tienen algo de eso: aromas cálidos, notas profundas y una historia que viene de mucho antes de que aparecieran en las vitrinas de una panadería contemporánea.
En Green Rhino, ubicada en la colonia Roma, los ingredientes de temporada son una oportunidad para volver la mirada hacia el origen de algunos de los productos que son parte de la identidad gastronómica de México, refiere un comunicado.
Green Rhino adapta su menú según la temporada y encuentra en el otoño un momento para experimentar con ingredientes que permiten crear panadería con perfiles más especiados, tostados y reconfortantes.
La calabaza, por ejemplo, ha acompañado durante siglos la alimentación en Mesoamérica. Diversas variedades fueron cultivadas por los pueblos originarios y formaron parte de sistemas agrícolas fundamentales como la milpa.
Algo parecido ocurre con el cacao. Hoy sabemos que ha tenido una parte fundamental en la historia cultural de México. Su historia es milenaria: distintas culturas mesoamericanas lo utilizaron como alimento, bebida y producto de intercambio, y las bebidas elaboradas con cacao ocupaban un lugar importante en la vida ritual y cotidiana. Con el paso de los siglos, el ingrediente se transformó y viajó por el mundo, pero su vínculo con México permanece como parte esencial de su legado.
La vainilla también tiene una historia particularmente mexicana. Originaria de la región del actual estado de Veracruz, esta orquídea fue cultivada y utilizada por pueblos mesoamericanos, especialmente por los totonacos. Su aroma terminó convirtiéndose en uno de los perfiles más reconocibles de la repostería internacional, aunque su origen está profundamente ligado al territorio y a la cultura mexicana.
Para Green Rhino, trabajar con estos ingredientes significa reconocer ese pasado sin quedarse atrapado en él. La creatividad está en encontrar nuevas maneras de llevarlos al plato.
Vale la pena mencionar que la principal fuente de inspiración de Green Rhino es precisamente la cocina mexicana. A partir de sus ingredientes, sabores y tradiciones, la panadería explora combinaciones contemporáneas y las cruza con técnicas modernas y tendencias internacionales de panadería.
En Green Rhino podemos encontrar la calabaza en semillas en el pan pepita (acompañado de sal de mar y romero) es perfecto para comer en un sándwich o por si solo con mantequilla o aceite de olivo. Por otro lado, la vainilla (directamente de la vaina) está en distintos panes dulces, como la crema pastelera de malta en el Malta Malta. Y el cacao está en distintos panes como la galleta de chocolate con chile y el pastel de chocolate con praliné y bebidas como el chocolate con agua o leche.
En Green Rhino, la innovación no implica borrar la tradición. Lo que esta panadería apunta a hacer es utilizar las técnicas perfeccionadas de panadería con la riqueza de los ingredientes mexicanos y el toque funky o alternativo que los caracteriza. Y es así como le sacan un giro más interesante a su propuesta: descubrir que algunos de los sabores que asociamos con el otoño también cuentan una historia que comenzó en México hace siglos y que todavía tiene más historias que contar en la panadería de hoy.




