
Atiza Alito pleito con Noroña con denuncia ante FGR
Alito, Noroña, Sheinbaum y el autoritarismo
Vaya que los jaloneos, golpes y manotazos entre el dirigente del PRI, Alejandro “Alito” Moreno, y el presidente de la Cámara de Senadores y legislador de Morena, Gerardo Fernández Noroña, agitaron el avispero de la política mexicana.
Ya sea que una corriente defienda al priista y otra al morenista, la verdad es que los dos hicieron un papelón ante la vista de todos los mexicanos en un bochornoso espectáculo de farándula en el cual convirtieron al Senado de la República.
Difiero de quienes afirman que los manotazos entre “Alito” y Fernández Noroña revelan el pobre nivel de debate existente entre las fuerzas políticas del país. No lo creo así, pienso que el debate más bien se está definiendo y concluyendo sobre caminos que son inaceptables, como es el de la violencia.
México ya de por sí registra actos de violencia intolerables de muchas maneras, como para que ahora también los legisladores dirimían sus diferencias a empellones.
Los golpes entre políticos no son exclusivos de nuestro país, sino que se producen en diversas regiones del mundo, pero son condenables en cualquier latitud. Por ejemplo, son épicas las zacapelas que se producen en congresos de naciones tan distantes a la nuestra como Corea del Sur y Taiwán.
Las cámaras de diputados y senadores son terrenos propicios para que surjan los exabruptos de las diversas corrientes políticas, que dirimen sus diferencias de manera encendida, en muchas ocasiones a gritos y con insultos.
Sin embargo, con todo y todo, en nuestro país, a diferencia de naciones como las de Asia no han sido frecuentes los golpes, y por, ello, llamó mucho la atención del jaloneo entre los dos senadores.
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo se decantó en apoyos a Fernández Noroña y se refirió a “Alito” como un porro, similar a los que aterrorizaban Ciudad Universitaria, en la época que ella era estudiante. Aquí un dato curioso es que con el mismo epíteto de porro también ha sido llamado Fernández Noroña, conocido desde hace muchos años por la violencia que lo ha caracterizado como parte de su actuar político.
La primera mandataria condenó el proceder de “Alito”, al iniciar el ataque en contra de Fernández Noroña y acusó que es la manea violenta de actuar del Prian.
La doctora Sheinbaum Pardo hizo declaraciones como si se tratara de la jefa de su partido defendiendo a uno de sus militantes. ¿Qué no es acaso la presidenta de todos los mexicanos, como lo prometió desde el primer día de su mandato y debió condenar el incidente de manera general?
Y no dejó pasar la ocasión para señalar que la actitud del senador prisita Moreno, era ni más ni menos, una muestra del autoritarismo del PRI y defendió, claro está, la postura democrática de Morena. La doctora Sheinbaum pasa por alto, que el presidente más autoritario de los últimos años se llama Andrés Manuel López Obrador.
Autoritario con las madres buscadoras, a las que nunca recibió en su despacho; autoritario con los padres de los jóvenes desaparecidos de Ayotzinapa, a los que mantuvo a raya por años para que ni siquiera a se le acercaran; autoritario con los padres de los niños con cáncer y sin medicinas, a quienes acusó incluso de golpistas; autoritario con los empresarios a quienes responsabilizó de todos los males nacionales; autoritario con el Poder Judicial, al que finalmente terminó destruyendo; autoritario con los legisladores de su partido, a quienes daba órdenes para que no se le cambiara ni una coma a las iniciativas de ley que enviaba.
López Obrador era tan autoritario, como lo fue el PRI rancio al cual perteneció y del cual nunca se quitó la camiseta.
Sin pretender que esto sea una defensa de Alejandro Moreno, acusado de corrupción al frente del Gobierno de Campeche, lo cierto es que los comentarios de la presidenta estuvieron cargados en favor de Fernández Noroña. A la presidenta se le olvida que es la jefa del Estado Mexicano y, por enésima ocasión, no guarda una postura imparcial.
Después del lamentable espectáculo que dieron los dos legisladores, que tampoco debe ser visto como algo que altere la vida del Senado de la República y menos el debate político, vendrán las consecuencias al interior de la Cámara Alta.
Morena y sus partidos satélites iniciarán un proceso de desafuero de Alejandro Moreno, que desde hace algunos años se busca, para llevarlo a proceso penal acusado de enriquecimiento inexplicable durante el tiempo que fue mandatario en su natal Campeche.
Sin embargo, de acuerdo con el mismo vice coordinador de los senadores de Morena, Ignacio Mier Velazco, el incidente en que Alejandro Moreno y Gerardo Fernández Noroña se vieron envueltos, así como las lesiones causadas a un trabajador del Senado identificado como Emiliano González, no serán suficientes para que se solicite el desafuero del presidente del PRI.
Dicho sea de paso, llamaron la atención fotos difundidas por el Grupo Parlamentario de Morena, en la que se ve a Fernández Noroña, a senadores de la 4 T y al propio Emiliano González, con unos improvisados vendajes y un cabestrillo que le bajaba de un collarín.
¿Cómo era posible que a un supuesto lesionado del cuello se le colgara un cabestrillo de la nuca?, se preguntaron miles de internautas que sospecharon que se trataba de un montaje y las lesiones del empleado no fueron reales.
Fernández Noroña no quitará el dedo del renglón para exigir el desafuero de “Alito” Moreno. Sin embargo, al parecer no le alcanzarán los argumentos legales para que eso proceda, de acuerdo con el reglamento de la Cámara de Senadores.
Después de este altercado, seguramente retornará a la normalidad la vida en el Senado. Unos y otros seguirán debatiendo, insultándose y esperemos que no se vuelvan a agarrar a manotazos, porqué es lamentable el espectáculo que dan.