Juego de ojos
Interminable, la red de corrupción de Adán Augusto
La cola de corrupción de Adán Augusto López Hernández, a quien Andrés Manuel López Obrador considera como su hermano, es más larga que la de un dinosaurio de la época jurásica. Ahora hasta uno de sus hijos se encuentra involucrado en la maraña de abusos e ilegalidades tejida alrededor del senador morenista.
Su hijo, Adán Payambé López, cursó un taller de cine en Francia y vivió en un departamento en Les Champs-Élysées de París, que está en la mira de autoridades mexicanas porque dicho inmueble forma parte de una presunta red empresarial y familiar, beneficiada del poder político del exsecretario de Gobernación tabasqueño, reveló el portal noticioso EL CEO, en información reproducida por diversos medios de comunicación, como El Universal.
De acuerdo con el portal, López Hernández dijo a finales de septiembre de este año “no recordar” a la empresa Operadora Turística Rabatte. Sin embargo, documentos oficiales detallan que el principal accionista de dicho negocio es un “viejo conocido” suyo: Miguel Vicente Solís Erosa, quien es socio de Manuel Alberto Pinto, concuñado del morenista.
Lo anterior, después de que N+ informara que el legislador guinda recibió 79 millones de pesos de empresas privadas, incluida Rabatte, entre 2023 y 2024, sin hacer públicos esos ingresos en su declaración patrimonial. Vaya olvido o amnesia del legislador tabasqueño ¿sería que para él es una cifra insignificante?
Solís y Pinto forman parte de una vieja red de empresarios vinculada a López Hernández, la cual actualmente se encuentra en la mira de autoridades federales según una fuente cercana al caso. A este grupo se suman Andrés Estrada Rodríguez, otro cuñado del senador, y Alejandro Márquez Rodríguez, empresario tabasqueño.
Una investigación de EL CEO revela que estos “prominentes” empresarios —entre los que figuran amigos y familiares de López Hernández— se han beneficiado directa e indirectamente de los cargos ocupados por su paisano: primero como gobernador, luego titular de la Secretaría de Gobernación (Segob) y, ahora, senador de la República. Son negocios de una opaca red que, al amparo del poder político, y amasando una notable fortuna, han formado una “Familia Tabasqueña”.
En febrero de 2019 —semanas después de que López Hernández se convirtiera en gobernador de Tabasco—, Miguel Vicente Solís Erosa tomó el control del 99% de las acciones Operadora Turística Rabatte, encargada de administrar un hotel de la cadena Holiday Inn Express en Paraíso, Tabasco, según actas en poder de EL CEO, que el medio muestra en su sitio web.
La investigación del portal informativo indica que, a su vez, Solís Erosa, empresario originario de Yucatán y radicado en Tabasco, aparece como copropietario de dos compañías: Doma Camps y Doma Financial. Empresas donde igualmente figura como inversionista Manuel Alberto Pinto Castellanos, quien es pareja de Adriana Estrada Rodríguez, hermana de la esposa de Adán Augusto.
La cercanía de Solís Erosa con el exsecretario de Gobernación es profunda, aunque estos nexos familiares y empresariales suelen estar fuera del radar público. Sus esposas, Dea Isabel y Winifred de Jesús, asisten a los mismos eventos sociales y cumpleaños. Mientras que Adán Payambé y Miguel Vicente junior —los hijos de ambos— son amigos de la infancia y presumen su amistad en redes sociales.
En la detallada investigación de EL CEO, llamada “Adán Augusto López: la opaca red de empresarios y negocios al amparo del poder en Tabasco”, se señala que Manuel Pinto Castellanos también fundó junto con su esposa —la cuñada de Adán Augusto— una compañía llamada Rubber de México, que posteriormente vendieron a Israel Erwin Marín Madrigal. Lo mismo sucedió con una empresa de servicios industriales llamada Andmase Engeneering, que terminó cediendo a Marín Madrigal en 2021.
Pese a que Pinto Castellanos vendió sus acciones, presuntamente siguió formando parte de dicha compañía, pues en 2024 enfrentó una demanda laboral por parte de un exempleado de Andmase Engeneering.
El socio Israel Erwin Marín Madrigal, igualmente se ha convertido en un prominente contratista federal: primero fue proveedor de servicios de infoseguridad para Pemex a través de una empresa llamada R. B. Tec. México, S. A. de C. V. Tiempo después consiguió hacer otros negocios con otras dependencias, siempre coincidiendo con el ascenso de Adán Augusto López Hernández por el escalafón de la administración pública local y federal.
Por ejemplo, en marzo de 2023 —con López Hernández aún en Gobernación— obtuvo un contrato por hasta 160 millones de pesos para ofrecer “seguridad integral” a los inmuebles de esa institución encargada de la política interior, según documentos disponibles en la Plataforma Nacional de Transparencia (PNT); entre ellos, la colocación de puntos de inspección en las entradas de edificios adscritos a la Segob.
La maraña de intereses económicos tejidos al amparo del poder de Adán Augusto, a quien ahora muchos morenistas no ven con buenos ojos, son interminables.
El senador tabasqueño dice que se trata de una “campañita” en su contra, pero es cada vez más evidente el tráfico de influencias que él tejió a su alrededor y que involucra tanto a familiares, como a amigos, eso sin mencionar que fue jefe y amigo de Hernán Bermúdez Requena, ex secretario de Seguridad Pública, cuando fue gobernador de Tabasco, quien se encuentra sujeto a proceso, por ser acusado como líder del grupo criminal “La Barredora”.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha señalado que, hasta donde se sabe, no existe una investigación por parte de alguna fiscalía de justicia en contra de Adán Augusto. Ojalá que esto no sea un eufemismo para comprobar en la práctica que el legislador cuenta con un manto de protección desde Palacio Nacional. Sería muy grave que así fuera.




