Las pifias de Morena
Ni un Monreal más
Las dinastías políticas en México son un fenómeno que ha prevalecido a través de las décadas y han contribuido a evitar la movilidad y el ascenso de nuevas generaciones al poder.
Precisamente, la permanencia de familias enteras representa uno de los lastres más importantes para acceder a un sistema político moderno, que permita a un mayor número de mexicanos ocupar cargos de responsabilidad pública.
La presidenta Claudia Sheinbaum se ha pronunciado en favor de un esquema que elimine el nepotismo en la política y parece que, al menos, en el caso de la familia Monreal, ya ganó la batalla.
La controversia entre la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y el senador Saúl Monreal Ávila, gira en torno a las aspiraciones políticas de Monreal de contender por la gubernatura de Zacatecas para suceder a su hermano David Monreal, lo cual choca con la postura y una reforma impulsada por Sheinbaum contra el nepotismo.
Al respecto, llaman la atención las recientes declaraciones del diputado Ricardo Monreal, en el sentido de que “La gente ya no quiere otro Monreal, es lo que yo pienso, siento que nos agotamos el apellido (…) a pesar de que para mí Saúl (Monreal) sería el mejor (candidato)”, admitió Ricardo, al emitir su opinión sobre los diferentes perfiles que aspiran a la gubernatura de Zacatecas y buscan suceder a su hermano David Monreal en las elecciones del 2027.
En una entrevista que dio este jueves a un noticiario radiofónico zacatecano, a Ricardo Monreal se le pidió su postura sobre las encuestas y mediciones que ya circulan sobre los diferentes aspirantes que buscan la gubernatura, tanto en Morena como en otros partidos, pero, tras dar su opinión de varios perfiles, también se le preguntó sobre las aspiraciones de su hermano menor, el senador Saúl Monreal y mencionó:
“Saulín-Saulón para mí es el mejor, pero es mi hermano, y yo creo que la gente ya no quiere otro Monreal, es lo que yo pienso, ¿no?, siento que nos agotamos el apellido, a pesar de que para mí Saúl sería el mejor, es el más sensible, estudia mucho, tiene mucha cercanía con la gente, se prepara, tiene una cosa que los políticos deberíamos tener: intuición política y tiene carácter, tiene mucho carácter y mucha independencia”, expresó.
Evidentemente que el mayor de los Monreal habló bien de su hermano, movido por todo el cariño que le tiene, pero, sin duda, que sus comentarios no son compartidos por la presidenta, quien considera que en Zacatecas y, en todo el país, deben pasar ya los tiempos en que la política era controlada por familias enteras.
Si bien Ricardo ya lanzó una señal clara de que ya no habrá ni un Monreal más en la gubernatura de Zacatecas, su hermano Saúl continuará su postura de ser el candidato de Morena para esa entidad, porqué como él mismo lo afirma: “el que respira, aspira”. Ya veremos hasta donde llega o, mejor dicho, lo dejan llegar.
EL VINO DE DIOS
No hay bebida alcohólica más antigua y con mayor historia que el vino. Ha acompañado al hombre desde hace 8 mil años.
El vino ha presenciado el devenir de la humanidad, como un testigo en primera fila.
El periodista y sommelier, Enrique Vega Vázquez, ha captado de manera especial esta condición particular de la bebida: la de estar presente en la vida de hombres y mujeres, prácticamente desde que el mundo es mundo.
Este jueves fue la presentación de su primer libro “El Vino de Dios”, que constituye no una descripción de variedades de vinos a partir de las diversas especies de uvas y regiones, sin un bien escrito compendio de historias, en las cuales el vino es protagonista.
El autor relata el papel principal que tuvo el vino en etapas de la historia universal, de Georgia (en los albores de la humanidad), a las campiñas francesas con Luis XIV, hasta la importancia del cultivo de la vid en la Nueva España y su papel en la emancipación de España con el cura Miguel Hidalgo. Toda una travesía de historia plasmada alrededor de la bebida.
Cuan grato fue para mi leer la parte dedicada a Georgia, ex república soviética, de cuyas vides pude degustar en 1985, en el marco de la celebración del aniversario 40 del fin de la Segunda Guerra Mundial.
Ya pasaron 40 años de esa festividad, en la cual las naciones de la URSS festejaron lo que llamaban la Gran Guerra Patria, y aún recuerdo con agrado la calidad de los vinos georgianos, punto que comenté con mi amigo periodista Hiram Ordoñez, asistente a la velada, al igual que otras colegas como Patricia Velázquez y Alma Yañez.
Precisamente Enrique Vega menciona que bajo esa tierra arcillosa de Georgia “los arqueólogos excavaron en silencio, buscando los rostros de una civilización perdida, pero la historia les jugó una trampa. Entre los fragmentos de vasijas de barro, hallaron algo que no esperaban: un rastro invisible, el eco químico del vino más antiguo del mundo.
“Ocho mil años atrás, cuando el hombre apenas comprendía la espera, las uvas fermentaban aquí por primera vez. En estas colinas, el tiempo y la paciencia comenzaron a tener sabor. Y de este milagro cotidiano nació una palabra: ghvino”.
Dicho de otra manera, había nacido el vino.




