Las pifias de Morena
El Tren Interoceánico, otro caso de corrupción
” ¡Cuando se descarrile el Tren, ya va a ser otro pedo!”., así conversaba con cinismo Pedro Salazar Beltrán, primo hermano de Andrés (Andy) y Gonzalo (Bobby) López Beltrán, hijos de AMLO, con Amílcar Olán, íntimo amigo de ellos, prestanombres en los negocios que este traficante de influencias hizo con los vástagos del ex presidente tabasqueño.
Olán obtuvo contratos millonarios en la venta de medicamentos al sector salud, la construcción de la refinería de Dos Bocas y en la construcción de los trenes Maya e Interoceánico. Y sucedió lo que veía venir Salazar Beltrán: los trenes se descarrillaron y no pasó nada en contra de ellos.
“¡La red de corrupción!... ¡Eso es lo de nosotros!, afirmaba con desfachatez inaudita Salazar Beltrán en una grabación dada a conocer por la agencia de noticias Latinus.
El Tren Maya fue el primero en salirse de las vías y el domingo 28 de diciembre de 2025, el Interoceánico se descarriló provocando la muerte de 14 personas y heridas a 98 más.
Pero México es país de impunidad, la presidenta Claudia Sheinbaum y la fiscal general de la República se convirtieron en abogadas defensoras de los hijos de su mentor, a quien deben el poder que detentan y exculparon a Andy y a Gonzalo de cualquier responsabilidad en el accidente que enlutó a más de una centena de familias.
Aún cuando se pudiera alegar que la complicidad de Andy con Olán no es tan evidente, es claro que el mismísimo López Obrador delegó en Gonzalo, su hijo, la responsabilidad de vigilar la operación del Tren Interoceánico y no sirvió de nada.
NEGLIGENCIAS POR TODOS LADOS
El Gobierno de la 4 T adquirió equipos con hasta 50 años de antigüedad que ya habían salido de circulación en Inglaterra para utilizarlos en el ferrocarril que une localidades del Golfo de México, como Coatzacoalcos, Veracruz, con las del Pacífico, como Tehuantepec.
En un trazado de la época del porfiriato, el Gobierno Federal gastó al menos 65 mil millones de pesos en la construcción del tren Interoceánico, así como en la compra de equipos ferroviarios, como locomotoras y vagones de pasajeros.
En un análisis sobre el trazado de la vía férrea del Interoceánico, la Auditoría Superior de la Federación encontró fallas de diseño en la ruta del tren, que presenta curvas pronunciadas, pendientes considerables y condiciones que dificultan la operación ferroviaria, además de que necesita protocolos de operación estrictos.
En su informe sobre el accidente, Ernestina Godoy Ramos informó que el exceso de velocidad provocó el descarrilamiento del Tren Interoceánico. Explicó que las investigaciones -incluido un análisis de la “caja negra” del tren- concluyeron que la unidad iba a 65 kilómetros por hora (km/h) en la curva donde ocurrió el descarrilamiento, cuando la máxima permitida es de 50 km/h.
Además, indicó que la unidad alcanzó los 110 km/h en línea recta, donde la velocidad máxima es de 70 km/h.
Godoy descartó fallas en los frenos o en la máquina, así como la existencia de daños en la infraestructura ferroviaria que pudieran haber ocasionado el accidente.
“No se encontraron daños en los componentes de la superestructura y subestructura ferroviaria, es decir, rieles, fijaciones, durmientes, balasto, sub balasto y terraplenes”, expuso. Esto es desmentido por videos tomados en la zona, que evidencian el mal estado de durmientes.
Sin embargo, en la solicitud de orden de aprehensión contra los operarios acusados del accidente, la Fiscalía General de la República (FGR) revela que el tren interoceánico que se descarriló operaba con deficiencias técnicas.
En el documento, dado a conocer por Latinus, uno de los puntos más críticos fue que el puesto del conductor de la locomotora carecía de un velocímetro, lo que impedía conocer con precisión la velocidad real del convoy durante su trayecto. Esta condición fue confirmada por José Manuel Gaytán, mayordomo de locomotoras del Interoceánico.
El trabajador explicó a la FGR “que debido al tipo de locomotora, el conductor no cuenta con un velocímetro en su tablero, por lo que no le es posible saber si el maquinista va a exceso de velocidad, sin embargo, el conductor sí está obligado a supervisar la velocidad en la que va el maquinista observando el velocímetro del maquinista y tiene la facultad de expresarle al maquinista que regule su velocidad de acuerdo a las precauciones de velocidad emitidas por el despacho”.
Entonces, ¿cómo era posible que Ernestina Godoy señalara con contundencia la velocidad excesiva, como causa del accidente, cuando el mismo conductor carecía de velocímetro?
Además, la segunda locomotora del Tren Interoceánico descarrilado carecía de un freno indispensable para la seguridad de los pasajeros. Pero no hay reporte sobre la existencia de este mecanismo en la locomotora principal.
Las cámaras instaladas en la locomotora no operaban, no por daño físico, sino por la ausencia del software necesario para su funcionamiento, lo mismo que uno de los radios de comunicación.
Un reporte que integra la investigación de la Fiscalía General de Justicia (FGR), al que Latinus tuvo acceso, revela que la locomotora 3006 no tenía el “pedal de hombre muerto”.
Este pedal debe ser presionado por el maquinista cada cierto tiempo, en unos casos cada 30 segundos, con lo que se garantiza que el maquinista esté al mando de la locomotora. En el momento en que el maquinista deja de pisarlo el tren activa alertas y se frena de emergencia para prevenir accidentes.
Como se ve, existían toda una serie de anomalías técnicas brutales, que hacen evidente que fueron las deficientes condiciones del tren las causantes del accidente y no sólo la negligencia de los operarios, como pretende el Gobierno, el cual no fue capaz de comprobar que las licencias de los operarios se encontraban vencidas.
SÓLO LOS OPERARIOS, EN LA CÁRCEL
Con toda una estrategia fabricada en su contra, para exculpar al mismo gobierno de su responsabilidad en la tragedia, Felipe de Jesús Díaz Gómez y Ricardo Mendoza Cerón, conductor y jefe de despachadores del Tren Interoceánico siniestrado en Oaxaca, respectivamente, fueron vinculados a proceso por los delitos de homicidio culposo y lesiones culposas.
Además, la jueza de control Diana Isabel Ivens Cruz, del Centro de Justicia Penal Federal, con residencia en Cintalapa, Chiapas, les dictó prisión preventiva en audiencia inicial, por lo que ambos fueron ingresados al penal estatal “El Amate”, ubicado en Cintalapa, desde donde llevarán su proceso penal.
El Ministerio Público del caso presentó los datos de prueba que la jueza Ivens Cruz determinó suficientes para procesar a Felipe de Jesús Díaz Gómez y Ricardo Mendoza Cerón, acusados por la Fiscalía General de la República, de no accionar la válvula de freno de emergencia para detener el ferrocarril, que era conducido a exceso de velocidad por el maquinista Emilio Erasmo Canteros Méndez.
De ser declarados culpables por un juez, los tres imputados por el descarrilamiento del tren interoceánico en Oaxaca, dos de los cuales ya están detenidos, podrían alcanzar una pena de 5 a 20 años de cárcel por homicidio culposo,
El asesor de la Unión de Comunidades Indígenas de la Zona Norte del Istmo (UCIZNI), Carlos Beas Torres, cuestionó el resultado del peritaje que emitió la Fiscalía General de la República sobre el descarrilamiento del tren
Consideró que la FGR centró sus acusaciones en “el eslabón más débil”, los operarios, sin considerar otros elementos como el trazo de las vías y la premura para inaugurar la obra.
El dirigente y asesor de la UCIZONI, sostuvo que el trazo de las vías es el mismo que se construyó desde la época de Porfirio Díaz y añadió que recientemente, un tren carguero descarriló en la misma zona.
Otros factores que debieron considerarse en el análisis de las causas del descarrilamiento, son el uso de materiales de mala calidad que se denunció en su momento, los trabajos apresurados y la inaplicación de los cortes de curvas y elevaciones.
Los materiales de mala calidad que fueron introducidos por medio del prestanombres Amílcar Olán, sin que esto jamás vaya a ser castigado. Se descarriló el tren y ya fue otro pedo, como señaló Pedro Salazar Beltrán, pero en México, país de la impunidad, no pasará absolutamente nada, porque el poder encubre toda corrupción.