México deja de caer, pero todavía no despega
Reforma Electoral: terreno en disputa
La Reforma Electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo representa en estos momentos el principal punto de disputa entre su gobierno y la oposición, debido a que marcará el rumbo político del país para los siguientes años.
Y es que aquí no hay medias tintas: o se avanza en la democratización de México, como sostiene la mandataria, o se impone un poder autoritario y aplastante, como advierten los partidos de oposición y analistas.
En la medida que esta Reforma permita una mayor concentración del poder, habremos perdido la oportunidad de seguir manteniendo un país plural, de respeto a las minorías, en aras del fortalecimiento de un Estado autoritario, similar al que tanto repudió Claudia Sheinbaum en sus años de lucha social y que ahora está obstinada en revivir, pero con otro color de camiseta.
La Reforma, llamada "Decálogo por la Democracia" por Sheinbaum Pardo, busca una reconfiguración profunda del sistema político mexicano, pero el avance de su iniciativa ha generado una fuerte polarización entre el oficialismo, sus propios aliados y la oposición.
De acuerdo con los planteamientos de la mandataria, entre los principales objetivos de la Reforma planteados por la presidenta, se encuentran:
Reducción de costos: Propone un recorte de 25 por ciento del costo total de las elecciones, disminuyendo recursos al Instituto Nacional Electoral (INE), partidos políticos y organismos locales (OPLES).
Eliminación de plurinominales: Busca suprimir a los diputados y senadores de representación proporcional para adelgazar el Congreso.
Control de seguridad: Incluye medidas para endurecer el combate a la infiltración del narcotráfico en los procesos electorales.
Voto electrónico: Plantea la implementación de tecnología para modernizar el sufragio.
Firmeza política: Sheinbaum ha declarado que la reforma "va como se propuso en campaña" y advirtió que, ante la resistencia de algunos sectores, ya cuenta con un "Plan B".
Por su parte, los verdaderos partidos de oposición (PAN, PRI y Movimiento Ciudadano), configuraron un bloque de contención para rechazar la propuesta en el Senado y la Cámara de Diputados. Sus críticas principales son:
Riesgo democrático: El dirigente del PAN, Jorge Romero, afirmó que la reforma pone en riesgo la equidad y la representación legítima.
Debilitamiento institucional: Los partidos acusan que la Reforma Electoral busca asfixiar presupuestalmente al INE y desaparecer el servicio civil de carrera para facilitar el control gubernamental sobre las elecciones.
Sobrerrepresentación: Argumentan que eliminar los plurinominales solo beneficia al partido mayoritario (Morena), dejando sin voz a las minorías.
La Reforma prendió los focos rojos de los partidos satélites de Morena (PT y PVEM) y ya causó fricciones al interior de la coalición gobernante.
Los partidos del Trabajo y Verde dependen de la representación proporcional para mantener su fuerza legislativa. Al proponer la eliminación de legisladores plurinominales, Sheinbaum pone en riesgo su supervivencia política.
La presidenta minimizó las diferencias con los partidos aliados a Morena, afirmando que la oposición de sus aliados no es una traición, aunque reiteró que no habrá modificaciones "tibias" para complacerlos. Ante tal declaración, los partidos satélites no se encuentran nada contentos.
En tanto, expertos y analistas políticos mantienen una visión crítica sobre el impacto de los cambios. Jesús Silva-Herzog Márquez sugiere que la Reforma podría dividir a la 4T y que su fin último es garantizar una mayoría calificada permanente para Morena.
Algunos expertos señalan que el argumento del "costo de la democracia" es popular pero engañoso, ya que las elecciones en México no son necesariamente las más caras comparativamente y los recortes podrían comprometer la operatividad técnica del sistema.
Advierten que procesar una reforma de este calibre sin consenso con la sociedad civil y las fuerzas de oposición daña la legitimidad de los futuros procesos electorales.
Así las cosas, la Reforma Electoral se convirtió en el pastel más disputado en estos momentos en el ámbito político y absolutamente todas las fuerzas se quieren quedar con la rebanada más grande, en su beneficio.
En contra de lo que argumenta Claudia Sheinbaum las llamadas consultas públicas en torno a la Reforma Electoral, no tuvieron nada de democráticas, sino que fueron convocadas y manipuladas por la Presidencia de la República.
La presidenta nunca entendió o nunca quiso entender que una Reforma Electoral no es propiedad de nadie, por muy presidenta que ella sea, porqué el tema electoral compete a todos los mexicanos, políticos, partidos, académicos, expertos, pero, sobre todo, ciudadanos, porqué son ellos quienes le dan un verdadero valor al tema electoral y todos tienen derecho a participar en su integración.




