México deja de caer, pero todavía no despega
Caerán narco políticos; AMLO desesperado
Andrés Manuel López Obrador, salió de La Chingada (su rancho en Chiapas), para defenderse a si mismo y a su clan. Ya ve cerca la mano de Estados Unidos sobre los narcos políticos y eso le preocupa.
La carta pública de AMLO, “Mi apoyo sin condiciones a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y una respetuosa reflexión sobre el presidente Donald Trump”, hecha pública el 3 de junio, refleja el temor del principal ex mandatario mexicano señalado de tener importantes vínculos con carteles de la droga, durante su gobierno.
Su estrecha relación personal con Joaquín “El Chapo” Guzmán y su familia, que exhibió cínicamente en público; la defensa que hizo del capo ante las cortes de Nueva York, mediante cartas; la protección que dio a Ovidio Guzmán para que se fugara en el culiacanazo; sus declaraciones ante las fuerzas armadas, de que su gobierno protegía a los narcos, porqué también son “seres humanos”; su envilecida frase dirigida a los campos del crimen de “abrazos, no balazos”, son muestra contundente de su complacencia con los grandes delincuentes.
Por ello, a López Obrador le preocupa que el gobierno de Donald Trump ya empezó a actuar en contra de los narco políticos mexicanos, fundamentalmente de Morena. Teme que la Casa Blanca y un juzgado de Nueva York, solicite la extradición del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, su candidato en esa entidad, casi su hermano.
Más que salir en defensa de una supuesta agresión a la soberanía nacional por parte de Estados Unidos, argumento falso, porqué defender a políticos presuntamente involucrados con narcos, no es defender al país, AMLO lo que hace es lanzar un grito desesperado a Trump para que no se cumpla el decreto de su gobierno para que los narcos sean considerados como terroristas.
López Obrador lo acepta claramente: si los narcotraficantes son considerados terroristas, pueden ser cazados en cualquier lugar y a la hora que sea, porqué para Estados Unidos representan una amenaza a su seguridad.
El gobierno de la 4 T hace todo lo posible para que la Fiscalía General de la República, a modo, encabezada por Ernestina Godoy, tienda un manto de protección legaloide sobre Rocha Moya y con ello hacer creer que el político será imputado en México, si se le encuentran delitos comprobables, para llevarlo ante un juez, con lo cual hace un esfuerzo desesperado por impedir que sea extraditado a la Unión Americana.
López Obrador recuerda, en su carta, que él intervino ante las autoridades estadounidenses para que se reconsideraran las acusaciones realizadas por la DEA, por narcotráfico, en contra del general Salvador Cienfuegos, secretario de Defensa con Enrique Peña Nieto, que desde su punto de vista eran falsas.
El resultado: AMLO convenció a Trump de que Cienfuegos fuera traído a México, investigado por la Fiscalía General de la República y exonerado “fast track”. Él y Claudia Sheinbaum quieren el mismo trato para Rocha Moya que, en el peor de los casos, sea investigado, pero ni ella, ni AMLO movieron un dedo para indagarlo. Es de los suyos y a esos no se les toca.
La presidenta quería pruebas sobre las acusaciones sobre Rocha. Resulta que a las pruebas les salieron pies y, tres de los funcionarios de su gabinete y presuntos cómplices, Gerardo Mérida Sánchez, Enrique Alfonso Díaz Vega y Marco Antonio Almanza Avilés, se fueron a entregar a Estados Unidos para ser beneficiados por el esquema de testigos protegidos. Un revés claro para Sheinbaum.
Sin embargo, esto no le importó a la presidenta, quien se sigue montando en la bola de humo, de acusar a Estados Unidos de atentar contra la soberanía nacional por pretender juzgar en ese país a funcionarios mexicanos por delitos cometidos en la vecina nación. La presidenta pasa por alto que existe tratados de extradición. Defiende a Rocha, porqué, con ello defiende al morenismo, aunque ese personaje sea indefendible.
LÓPEZ OBRADOR LE DA UN RASPÓN A SHEINBAUM
AMLO pretende, en su carta, que Trump no es quien actúa en contra de los narco políticos y sus socios, los capos, sino que el mandatario estadounidense cedió a las presiones de sus funcionarios y consejeros. Está equivocado, al político más poderoso de la tierra, nadie le impone nada.
López Obrador presume que cuando él era presidente, tenía una buena relación con Trump y se muestra admirado por el cambio de actitud del mandatario estadounidense hacia México. AMLO da su apoyo irrestricto a Sheinbaum, aunque en el fondo, entre líneas, en realidad, está diciendo “en mi gobierno la relación con Estados Unidos era mejor, que en este”.
En una nueva edición de alguno de sus mensajes estelares (por el bien de todos, primero los pobres), AMLO pide, solicita, clama, que “por el bien de todos, que regrese el otro Trump”. Aquel que le dio buen trato a López, cuando los dos compartieron mandatos, con quien incluso bromeaba.
¿Quiénes son TODOS? ¿A quién hace referencia López? En el fondo se refiere a quienes podrían ser perjudicados: los políticos relacionados con el narco, entre quienes se menciona a los actuales gobernadores de Tamaulipas, Américo Villarreal, y de Sonora, Alfonso Durazo; al senador Adán Augusto López, su “hermano”, como el mismo lo llama, señalado como ligado al cartel de La Barredora y, lo más preocupante, su hijo, “Andy”, Andrés Manuel López Beltrán, señalado en versiones periodísticas con vínculos con los hijos de “El Chapo” Guzmán.
López Obrador había prometido guardarse en La Chingada y salir sólo a la escena pública cuando fuera necesario defender la soberanía nacional. Desde su punto de vista, con su carta lo está haciendo.
Con total cinismo, como presidente, López Obrador manifestó mas palabras de defensa de los capos delincuenciales, que de las víctimas de la delincuencia organizada y de sus familias.
Ahora, con su reaparición pública vuelve a mostrar la misma cara dura.