Itinerario político
El Mundial dobló las manos de Claudia
El populismo de la Cuarta Transformación construye una línea discursiva para aparentar ser “nacionalista” y que sus fanáticos aplaudan a rabiar, cuando en realidad hace cosas totalmente diferentes.
Una muestra muy clara de ello, fueron las declaraciones tronantes del tabasqueño Andrés Manuel López Obrador, en contra del gobierno español, a quien se aventó la puntada de exigir disculpas por la conquista del territorio que hoy es México hace 500 años.
Como un animador de circo, el objetivo de López Obrador era distraer con sus peripecias verbales a los mexicanos, de los graves problemas que sufría el país en su sexenio.
Los ciudadanos que no son analíticos y profundamente pensantes o son fanáticos del macuspano, le compraron la idea a López de ser un presidente “nacionalista”.
Jamás se detuvieron a reflexionar que, en febrero de 1519, cuando arribó Hernán Cortés a lo que ahora es nuestro territorio, México no existía como nación (situación que ocurrió hasta 1821, tres siglos después) y, por ello, no se puede hablar de una “conquista” de México, por parte de España, que tampoco era país, sino una agrupación de reinos.
En la gran mayoría, los mexicanos actuales somos producto del mestizaje de españoles y otros europeos, con integrantes de los pueblos originarios, incluido López Obrador.
Aunque jamás debió ocurrir la invasión hispana, en términos sangrientos, como sucedió, de manera evidente es absurdo que el gobierno de la mal llamada Cuarta Transformación pretenda exigir perdón al gobierno español actual, de lo sucedido hace 5 siglos.
Es una contradicción terrible que el gobierno de la 4 T, ahora con Claudia Sheinbaum, exija disculpas a un gobierno extranjero, cuando debía pedir perdón y acompañar a las madres buscadoras, pedir perdón y entregar las medicinas faltantes en instituciones del sector salud, pedir perdón y hacer algo para evitar que sigan los secuestros, los enfrentamientos entre bandas y las desapariciones.
Aún con el recuerdo del vociferante López, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo recibió ayer nada menos que al rey Felipe VI y volvió a desatar la polémica en torno a las relaciones México-España.
El encuentro exprés, efectuado en Palacio Nacional, antes de que el rey viajará a Guadalajara, Jalisco, para presenciar este viernes el partido entre España y Uruguay en la Copa Mundial de la FIFA 2026, generó opiniones fuertemente divididas y reavivó el debate político.
La principal controversia radica en que el gobierno de la llamada Cuarta Transformación mantuvo una pausa diplomática y una postura estricta exigiendo que la corona española pidiera perdón por los abusos de la llamada conquista.
De hecho, la propia Claudia Sheinbaum no invitó al monarca a su toma de posesión en 2024 por este motivo y críticos de la oposición y sectores ciudadanos cuestionaron en redes sociales que la presidenta ahora lo recibiera "con una gran sonrisa" en Palacio Nacional, sin que existiera una disculpa pública formal, acusando al gobierno de "doblar las manos" o cambiar de postura sólo por el contexto del Mundial.
Para los simpatizantes del oficialismo y el propio gobierno, el encuentro bilateral no fue una contradicción, sino el resultado de un avance estratégico. El argumento para justificar la reunión es que, en marzo de 2026, el rey Felipe VI reconoció públicamente en Madrid que la Conquista incluyó "mucho abuso" y "controversias morales y éticas".
Este gesto, gestionado en gran medida por la embajada de México en España, fue considerado por la administración de Sheinbaum como un "punto de inflexión" suficiente para reanudar el diálogo de alto nivel y poner fin a siete años de distanciamiento, lo que representaría un alejamiento de la postura anti hispana de López Obrador.
Otro punto de discusión fue el carácter del viaje. El rey Felipe VI viajó a México primordialmente motivado por el fútbol, para apoyar a su selección en el Estadio Guadalajara.
La presidenta Sheinbaum aprovechó la escala técnica en la capital del país para armar una reunión privada de poco más de una hora enfocada en el reconocimiento de los pueblos originarios y los lazos comerciales. El hecho de que el encuentro concluyera de forma rápida y sin ninguna declaración pública o rueda de prensa conjunta alimentó especulaciones sobre la tensión latente que aún impera en la relación bilateral.
Una vez concluida la cita con Sheinbaum, el monarca se trasladó a Jalisco. En Guadalajara, la polémica sumó un componente local, ya que el rey fue recibido por autoridades del estado —encabezadas por el partido de oposición Movimiento Ciudadano— bajo un fuerte operativo de seguridad de la Guardia Nacional y el Ejército, desatando comentarios encontrados entre los ciudadanos locales sobre los honores y la protección brindada a una figura de la realeza europea en territorio mexicano.
Aparentemente, la postura del actual gobierno mexicano respecto a España puede modificarse para dejar el fanatismo, la postura insensata y el falso nacionalismo (chovinismo, es el calificativo usado por los politólogos) de López, para reanudar la sensatez en la relación bilateral. Al parecer el tabasqueño ya autorizó que Claudia Sheinbaum actúe de manera diferente. No se mueve la hoja del árbol, sin la voluntad de Dios, dice la Biblia. El que sepa leer, que lo entienda.