¿Algo nuevo bajo el sol?
AMLO, el provocador
Andrés Manuel López Obrador salió de “La Chingada” (el rancho en el que vive en Palenque, Chiapas), para arremeter en contra de quienes considera sus enemigos, con sus clásicos argumentos de manipulación y medias verdades.
El pretexto fue dar a conocer su próximo libro, pero en realidad ese fue el pretexto, pues en realidad apareció para golpetear en la coyuntura que siente desfavorable a sus intereses y está en su derecho de hacerlo.
AMLO sacó la nariz y abrió la boca para echar llamaradas, con el fin de tratar de quitar los reflectores públicos sobre:
· La información del diario de Estados Unidos The New York Times acerca de que agencias de seguridad de ese país analizan acusaciones en contra de su “junior”, Andrés Manuel “Andy” López Beltrán.
· El anuncio de que el gobierno de la Unión Americana le retiró la visa a López Beltrán, lo que colocaría como persona non grata, a la que le debe negar el ingreso a ese país.
· El descubrimiento de la televisora ADN 40 sobre el paradero de Jorge Amílcar Olán, socio de “Andy”, en Lugano, Suiza, en donde vive, porqué es acusado de corrupción respecto a contratos públicos en los que participó al lado del hijo del ex presidente, de acuerdo con investigaciones periodísticas.
En su estilo belicoso, AMLO, que en 2008 fuera calificado como un “busca pleitos de taberna” por la perredista Ruth Zavaleta, se fue en contra de periodistas, como Carmen Aristegui, Ciro Gómez Leyva, Carlos Loret de Mola y Azucena Uresti, entre otros, a quienes acusó de “neofascistas” y “voceros de la derecha”.
A Aristegui llegó al extremo de calificarla como “traidora”, simplemente porqué ella es una periodista profesional, independiente y AMLO sólo quiere halagos para su persona, en su enorme ego que no acepta señalamiento alguno, bajo la conseja: “o están conmigo o están contra mí”, que debe leerse como: todos deben coincidir con lo que yo pienso, digo y hago.
López volvió a sacar el espíritu de provocador de cantina, que definiera Zavaleta hace años.
Aunque en su mensaje; de aproximadamente una hora de duración, difundido por medio de sus redes sociales, López elogió los resultados del gobierno de su predecesora, Claudia Sheinbaum.
El momento del mensaje, un día antes de que se cumpliera el segundo aniversario del mandato de Sheinbaum, no de es coincidencia. Es una llamada de atención para opacar públicamente a la presidenta actual para subrayar que ahí está él.
Mencionó que él no es “el poder tras el trono”, en una situación de lo que parece el uso de psicología inversa, cuando se niega algo que en realidad se quiere destacar. Así opera la mente de López Obrador.
“ANDY”, EL HIJO INCÓMODO
A López Obrador ya se le descompuso el control de daños para tratar de proteger la reputación pública de su hijo “Andy” (así le llama él mismo a su vástago), por todas las presunciones de que está inmiscuido en acciones que rayan en la delincuencia organizada: el huachicol fiscal, su posible vínculo con el narcotráfico y su relación sospechosa con Jorge Amílcar Olán, su amigo entrañable con quienes habría participado en obras públicas que les dejaron jugosas ganancias.
El diario The New York Times publicó un reportaje el 29 de septiembre pasado, en el que revela que dos agencias de seguridad de Estados Unidos analizan acusaciones contra "Andy" López Beltrán, por presuntos vínculos con el crimen organizado y el contrabando de combustible.
Los puntos clave de la nota periodística —firmada por Paulina Villegas, Emiliano Rodríguez Mega, Jack Nicas y Steve Fisher— detallan lo siguiente:
• Sin investigación formal: El artículo aclara explícitamente, con base en cinco fuentes anónimas bajo condición de conocimiento directo, que no se han iniciado procesos penales formales ni cargos en contra del hoy secretario de Organización de Morena en los Estados Unidos.
• Intentos de contacto indirecto: De acuerdo con tres personas familiarizadas con las gestiones, López Beltrán presuntamente buscó contactar a funcionarios de las fuerzas del orden de Estados Unidos. mediante intermediarios durante este año para abordar su situación, aunque no se concretaron conversaciones formales. Esto coincide temporalmente con la reciente revocación de su visa estadounidense.
• Menciones en archivos mexicanos: La nota indica que el nombre de López Beltrán figura de forma indirecta en expedientes de la Fiscalía General de la República (FGR) en México, donde declaraciones de un testigo colaborador sugerían su supuesta implicación en redes de contrabando de diésel.
Claudia Sheinbaum desestimó y criticó duramente la publicación durante su conferencia de prensa matutina. La mandataria calificó el reporte de carecer de sustento, burlándose del uso de fuentes anónimas y de las fórmulas ambiguas del texto ("me dijeron", "a lo mejor"). Además, recordó con ironía un reportaje previo de una de las autoras sobre la producción de fentanilo en cocinas locales para desacreditar la rigurosidad de la cobertura.
Andrés Manuel López Beltrán reapareció en sus redes sociales limitándose a difundir material relacionado con el nuevo libro de su padre, omitiendo dar comentarios directos o respuestas a los señalamientos del medio estadounidense.
Por eso fue la reaparición no casual de López Obrador. El presidente, que dice vivir con sólo 200 pesos en la bolsa, algo difícil de creer, hizo lo que mejor sabe hacer: golpear a quienes ponen en duda su “honorabilidad” y la de su familia, aunque esto no lo diga de manera directa. Al buen entendedor, pocas palabras, estimado lector.




