
Libros der ayer y hoy
Desaparición de menores, tragedia en 2021
La pequeña, de sólo 12 años de edad, había asistido a un baile organizado por su padre, el alcalde de Xococotla, Veracruz, Magdaleno Juárez Pérez. Nadie hubiera pensado que pocas horas después ella sería asesinada en un lugar cercano.
El pasado 27 de diciembre, la chica se encontraba en la festividad auspiciada por el munícipe y ninguno de los asistentes se dio cuenta en qué momento fue sacada del lugar con engaños.
La historia de lo que sucedió después con la adolescente fue similar a las ocurridas con frecuencia en un estado como el de Veracruz, en donde el feminicidio es un delito creciente y en un país como México, en el cual la desaparición y asesinato de mujeres es una auténtica pandemia.
La muchacha fue encontrada sin vida en la comunidad La Mesita, a la orilla de la carretera que lleva al poblado de Soledad Atzompa, el día 28, por la mañana. Estaba al lado de un auto compacto de color blanco, propiedad de su propio padre. En el interior se encontró a un hombre de aproximadamente 38 años de edad, en un muy mal estado, molido a golpes.
El edil Juárez Pérez había organizado el baile como parte de la celebración de su último informe de labores, que concluyen este 31 de diciembre. El funcionario jamás imaginó que su vida iría del festejo a la tragedia en sólo cuestión de horas.
Existen muchas preguntas que no han sido respondidas por las autoridades que deben conducir al esclarecimiento de la muerte de la chica.
¿Quién sacó con engaños a la víctima del baile? ¿Por qué el presidente municipal no cuidó la seguridad de su propia hija? ¿Quién es el hombre que fue encontrado golpeado y qué relación tiene con el caso? ¿Por qué se encontraba en el interior de un auto, propiedad del edil?
Existe la versión de que un chofer del presidente municipal habría trasladado a la chica a su domicilio, pero esto no ha podido ser confirmado, ni desmentido.
La hija del edil Juárez Pérez se convirtió en una víctima más de los 13 menores de edad que desaparecieron diariamente durante 2021 y que representa una de las afrentas más terribles para la sociedad y un problema no resuelto por las autoridades de todos los niveles en el año que termina.
De acuerdo con el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y no Localizadas, alrededor de 15 mil 500 menores de edad siguen sin volver a casa, aunque la proporción de personas de entre 0 y 17 años edad que fueron encontradas es de 80 por ciento.
La cifra negativa es que, sin embargo, casi 700 menores de edad, de esos más de 15 mil desaparecidos fueron encontrados sin vida, en este México, mientras que casi la totalidad de los niños y adolescentes recuperados, sufrieron algún tipo de violencia.
Entre las entidades que muestran mayores niveles de menores de edad no encontrados, se encuentran los estados de México, con uno de cada cinco desaparecidos, y Tamaulipas, con uno de cada 10.
Estas dos entidades, más Jalisco, representan 40 por ciento de las desapariciones de niños y adolescentes en todo el país.
Una gran parte de la desaparición de menores es cometida por los numerosos grupos delincuenciales que operan en el país, desde las pandillas de barrio, hasta los carteles del narcotráfico, que esclavizan a muchachos para convertirlos en “halcones”, sicarios o “mulas” para el traslado de estupefacientes.
Análisis de la Red por los Derechos de la Infancia señalan que el crecimiento del número de niñas sicarias es un fenómeno que ha crecido exponencialmente en México en los últimos años.
De ahí la necesidad de tipificar el delito de reclutamiento de niños y adolescentes por parte de grupos de delincuentes, porque entre 150 mil y 400 mil menores en el país podrían convertirse en sicarios en los próximos años.
La Red plantea que la participación creciente de militares en el combate a la delincuencia organizada no es una garantía para evitar que más menores caigan en manos del hampa, sino al contrario, está demostrado que son efectivos del Ejército y la Marina, aliados con los carteles, los encargados de adiestrar a los pequeños delincuentes en ciernes.
Esta situación forma parte de los factores de riesgo que enfrentan los menores que son victimizados por los hampones.
El año se terminó sin que las autoridades federales, estatales y municipales, pudieran frenar la creciente desaparición de menores y el reclutamiento de muchos de ellos por delincuentes.
Evitar que desaparezcan más mexicanos, muchos de ellos menores, es un objetivo incumplido por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Por más que pretenda convencer que en México, se vive en un país feliz, feliz, feliz, la realidad se encarga de desmentirlo todos los días.
Si no hay seguridad, no habrá transformación. Así de directo, así de grave.