Los niños asesinados

“Ya se va para los cielos este querido angelito, a rogar por sus abuelos, por sus padres y hermanitos, cuando se muere la carne, el alma va derechito, a saludar a la luna y de paso al lucerito”.

Era la voz de la cantante chilena, Violeta Parra, que cantó como casi nadie el dolor que siente una madre por el fallecimiento de un hijo.

“¿A dónde se fue su gracia?, ¿A dónde fue su dulzura?, ¿Por qué se cae su cuerpo, como la fruta madura? Cuando se muere la carne, el alma busca en la altura, la explicación de su vida cortada con tal premura, la explicación de su cuerpo prisionero en una tumba. Cuando se muere la carne, el alma se queda obscura”.

La tragedia de perder a un hijo de la que no puede sobreponerse ningún padre de familia. La ley natural es que primero partan los viejos, pero no que estos sepulten a sus vástagos.

En México esa ley se rompió por la ola de violencia que padece el país. Está trastocada.

En nuestro país, ser niño o adolescente representa un peligro mortal, los chicos que tienen entre 12 a 17 años representan el 78 por ciento del total de defunciones cometidos en contra de menores de edad, por lo cual es el grupo de edad más vulnerable en los actos de violencia en nuestro país, de acuerdo con la UNICEF.

La muerte ha corrido fuerte sobre el territorio mexicano en 2019. Las cifras oficiales denotan que tan solo en los primeros seis meses del año, fueron asesinados 552 niños en México, es decir, tres pequeños fueron ultimados diariamente en México, durante ese periodo.

Cuando un niño pide en la calle “calaverita”, en la festividad de Halloween, jamás imagina que puede encontrarse al borde la muerte misma.

El jueves 31 de octubre, tres pequeños disfrutaban de la infantil costumbre de solicitar una moneda o un dulce en calles de Ecatepec, cuando recibieron a cambio una ráfaga de disparos.

Una niña de 10 años, acompañada por otra de 8 y un niño de 6, pedían dulces en los comercios ubicados en la colonia Luis Donaldo Colosio, del municipio mexiquense, cuando dos hombres armados abrieron fuego contra ellos sin motivo alguno.

Las dos pequeñas perdieron la vida en el mismo lugar, mientras que el niño fue trasladado a una clínica, muy grave. Su menudo cuerpo no resistió el castigo y falleció.

¿Qué motiva a un adulto a disparar un arma de fuego en contra de un niño que pide dulces? Es una pregunta sin respuesta y los homicidas están sueltos.

Las autoridades municipales se apuraron a informar que en el lugar murió una mujer, de 29 años de edad, y una menor de nueve años, en tanto que resultó lesionado un niño de ocho años otra menor de 12  resultó ilesa.

Aclararon que no estaban pidiendo “calaverita”, como si eso fuera el elemento más importante del suceso y no que una mejor y su madre hubieran sido victimadas a tiros.

¿Qué razón le pueden dar a un hombre que asesinan y calcinan a su hija y a sus nietos? ¿Qué le pueden decir al abuelo Adrián Lebarón, sobre la muerte de aquellos que tanto amaba? ¿Quién puede hacer algo para mitigar tanto dolor acumulado?

La violencia irreparable que sufre el país encuentra su máxima expresión con esos homicidios de niños que fueron victimados por bestias en la zona limítrofe entre Sonora y Chihuahua.

Mucho tiempo permanecerá la imagen de uno de los niños de la familia Lebarón protegiendo a sus hermanitos, de una madre escondiendo a su bebé debajo de un asiento para protegerlo y de la pequeña Mackenzie, que caminó sola 14 kilómetros hasta que fue encontrada por alguno de sus familiares que le brindó protección y de sus primos pequeños que también huyeron despavoridos, sin saber que estaba pasando. Estampas del instinto de sobrevivencia llevadas al máximo.

Víctimas sacrificadas por hordas de bestias en un país en donde prevalece la violencia y a barbarie.

Mujeres y niños que debían estar en estos momentos abrazados.

¿Quién embosca a mujeres y niños?, pregunta Julián Lebarón, jerarca de la familia sacrificada.

Quiere saber, con toda razón, quién asesinó a sus familiares.

“La seguridad no es un regalo, no la da el gobierno, nos la da dios. Este gobierno no es capaz de defender la seguridad de los mexicanos”, señala firme y para mí tiene razón.