Monterrey: ¿alguien lo sabía?

¿Alguien sabía que un adolescente de Monterrey pensaba disparar en contra de su profesora y de sus compañeros de escuela? Las autoridades de Nuevo León dicen que no. El video del trágico suceso revela por lo menos dos señales que deben ser investigadas a fondo.

¿Qué le comentaron dos de sus condiscípulos al joven que disparó, segundos antes de que accionara su arma y de que al menos uno de ellos pudiera abandonar el salón sin que nada le sucediera?

Al inicio del video, que tuvo amplia difusión en redes sociales y medios de comunicación, se acerca un primer chico con el tirador, se agacha para comentarle algo al oído y sale del salón. Inmediatamente después se acerca un segundo muchacho y le comenta también algo al adolescente. También se dirige a la puerta, en donde supuestamente va entrando quien parece ser el primero de los muchachos que regresa.

Aquí sucede algo desconcertante, el segundo muchacho retorna y apunta a su propia cabeza, a la altura de la sien, con el índice de su mano izquierda y rápidamente sale del salón. De inmediato, el tirador empieza a disparar.

Posteriormente, sale del aula un tercer muchacho, pero a diferencia de los otros, este no tiene un acercamiento con el tirador. Abandona el salón cuando la masacre ya ha ocurrido.

Las imágenes de un video no son concluyentes en ninguna investigación policiaca. Sin embargo, sí llama mi atención que dos chicos se acercaran al tirador segundos antes de esa tragedia.

No acuso a nadie, pienso que esas breves conversaciones pudieron ser irrelevantes, sólo observo el video y reflexiono ¿saben las autoridades que le comentaron esos dos chicos al joven que finalmente disparó su arma? ¿sabían estos chicos lo que iba a suceder en su salón instantes después? Habrá que preguntarles de manera directa.

El vocero del Grupo de Coordinación de Seguridad de Nuevo León, Aldo Fasci Zuazua, informó algunos datos importantes respecto al caso: el arma era propiedad del padre del tirador, quien es cazador; el muchacho sufría depresión, pero no era tan grave como para cometer un acto como el ocurrido; no se ha comprobado la participación de cómplices; no hay confirmación de que el ataque haya sido inducido mediante las redes sociales.

La última afirmación del funcionario fue subrayada en relación a la versión surgida en algunos medios de comunicación respecto a que el chico que disparó participaba supuestamente en sitios de facebook, como “Legión Hulk”, que alienta a cometer ilícitos entre sus miembros.

Sin embargo, a consecuencia de lo ocurrido la Policía Cibernética actuó en horas para bajar sitios web detectados, en donde se incita a cometer actos violentos, especialmente entre niños y jóvenes.

UN CHICO CON UNA HISTORIA PECULIAR

De acuerdo con los datos proporcionados por el círculo de compañeros de escuela del muchacho, se trataba de un joven de 15 años de edad con comportamiento aparentemente normal, al que le gustaban grupos musicales de moda. El carácter del estudiante del Colegio Americano del Noreste era agradable incluso.

Sin embargo, existen tres datos que son relevantes: el muchacho se acababa de incorporar a esa escuela, su padre y él mismo eran cazadores con conocimiento en el manejo de las armas y había sido tratado por depresión.

Con una experiencia de 38 años en el manejo académico y de orientación escolar de adolescentes, la psicóloga Martha Laura López Jiménez opina que “en el momento de ver el video se observa en el chico un nivel de frustración importante”.

El muchacho dispara hacia cierto sector del salón. La profesora del grupo es la primera en recibir una de las balas. Es como si el muchacho hubiera expresado “no me estás pelando, no me estás haciendo caso, te voy a dar tu merecido”, indica la especialista.

La licenciada en Psicología por la UNAM y conferencista en temas relacionados con sexualidad y educación, entre otros, expresa que el acto del muchacho revela una alta dosis de patología que reflejaría una gran problemática de tipo emocional. Menciona que encuentra en este caso la característica del adolescente que toma decisiones sin ponderar las consecuencias.

Respecto al hecho de que el padre del adolescente sea cazador, Martha Laura expresa que “el gusto por la cacería revela pasión, diversión y placer por privar de la vida a un ser vivo, sin importar su tamaño”.

Su reciente integración a dicha escuela, es un punto que no debe ser menor. La psicóloga destaca que entre los adolescentes existe un profundo sentimiento de ser aceptados en cualquier círculo social y si este es muy cerrado sienten un fuerte rechazo.

También evalúa la posibilidad de que el muchacho haya participado en alguna red social que fomente la violencia. Expone que, por naturaleza, los adolescentes son impulsivos y altamente influenciables, especialmente cuando no existe contención de una figura parental.

“Hay detonadores como la pertenencia a esos grupos, en donde si te atreves (a hacer lo que el grupo sugiere), eres el héroe”, subraya.

Vemos como se forma en el país una cadena de muchachos que se visten igual, se peinan igual, por influencias externas, sin pensar que cada persona es única. Antes los amigos los veíamos de manera física, ahora los muchachos tienen “amigos” virtuales, que pueden estar al otro lado del mundo, pero a los que ni siquiera conocen, agrega

Y recuerda la frase de una académica: “el adolescente prefiere ser de lo peor que no ser nada, porque está formando su identidad”.

Menciona que los padres no estamos educados a enseñar a nuestros adolescentes la percepción del riesgo, damos por hecho que ellos lo saben y eso es falso.

Los chicos reciben una enorme cantidad de información de todos lados y no saben cómo procesarla, lo cual aunado a las presiones sociales de sus amigos y a la falta de contención de sus figuras parentales, propician un contexto adverso para los jóvenes.

Destaca que los expertos en redes sociales recomiendan varios puntos importantes respecto al uso de redes sociales, entre los cuales se encuentran: limitar el tiempo de acceso a la red, limitar las edades a las cuáles tienen acceso las personas y que los adultos supervisen los contenidos que ven sus hijos.

Lamenta la actitud de padres de familia que proporcionen tabletas a bebés para que se entretengan, mientras la familia está en un restaurante, por ejemplo, lo que ha dado pie incluso a que las empresas fabriquen protectores para las pantallas de los dispositivos que comúnmente son tirados por esos pequeños.

Considera que los padres deben contar con las claves de acceso de sus hijos a computadoras y celulares para verificar que observan sus hijos, porque la privacidad de ellos se debe dar hasta que estos actúen de manera responsable.

¿EN QUÉ HEMOS FALLADO?

La psicóloga considera que el Gobierno debería proporcionar elementos sociales para que estas patologías disminuyeran, pero sucede todo lo contrario. “Los muchachos están expuestos a la corrupción de los gobernantes”, apunta.

Algunos de los chicos a los que ha orientado vocacionalmente le han comentado que ellos quieren ser narcotraficantes “porque se la llevan fácil y se ganan un montón de lana”. No hemos tenido una administración pública saludable, hay un fuerte deterioro social”, enfatiza.

Este fuerte desencanto también es compartido por agrupaciones como Citizen Go, que señala que en Monterrey fallamos todos:

El Sistema Educativo, incapaz de combatir el bulling; el Sistema de Mochila Segura, que habría garantizado mayor seguridad; la Secretaría de Educación, por no preocuparse por los graves problemas educativos; los Medios de Comunicación, generadoras de narcoseries que proponen a delincuentes como ejemplo a seguir; las Televisoras, que emitieron el brutal video del crimen, violando la Ley al Menor; las Redes Sociales, que no detectan a tiempo un video que se viralizó dañando la integridad de menores; la Familia, que no exige a sus hijos responsabilidades; la Sociedad, que ridiculiza los valores de respeto, esfuerzo y disciplina.

¿Se volverá a repetir un caso así? ¿Qué haremos para impedirlo? ¿Volveremos a fallar?, pregunto yo.

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