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Foto: Facebook/Luis Manuel Pérez de Acha

Historias surrealistas/Javier Velázquez

Javier Velázquez
 
| 17 de Febrero de 2017 | 7:05
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El consejero anticorrupción

Jacqueline Peschard Mariscal, presidenta del Comité Ciudadano del Sistema Anticorrupción, hizo lo posible para que las cosas se llevaran a cabo de manera ‘normal’, pero no logró su objetivo y Luis Manuel Pérez de Acha le ratificó su decisión, sin siquiera dudarlo un poco: no cobrará su sueldo mensual de 100 mil pesos mensuales, más IVA, como miembro de esa institución.

Fue una bofetada con guante blanco, la información adelantada por el diario El Universal, una muestra de congruencia, en el recientemente creado organismo que tiene como finalidad contribuir al  combate de los funcionarios que todos los días se atascan del dinero del erario para enriquecerse de manera ilegal.

El doctor en derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México y licenciado en la misma especialidad por la Escuela Libre de Derecho es un caso relevante en el país en lo que se refiere a la denuncia de casos de corrupción.

A muchos funcionarios su designación les ha caído como balde de agua fría en la cabeza a media madrugada por el perfil del abogado mexicano, siempre de denuncia de las prácticas de corrupción que se mantienen en el sector público.

Quienes trabajan con Jaqueline Peschard cuentan que ella hizo una mueca mal disimulada cuando se enteró por primera vez que Pérez de Acha pensaba reintegrar a la federación, el dinero que por ley, le corresponde como salario mensual.

No era para menos ¿en qué papel queda la misma Peschard, como presidenta de ese organismo, que cobra una cantidad muy superior a los 100 mil pesos mensuales, ante el gesto de Pérez de Acha?, que, por cierto, no ha sido hasta el momento replicado por otro de los consejeros del organismo.

¿Será que no todos los consejeros ciudadanos ni funcionarios pueden darse el “lujo” de Pérez de Acha, de trabajar sin cobrar? ¿Será que la decisión del abogado es una demostración de que se debe poner el ejemplo especialmente si va a encaminar sus esfuerzos ciudadanos en el combate a la corrupción?

La carrera de Pérez de Acha en contra de la corrupción es visible y conocida. Entre sus logros evidentes se encuentra el haber propuesto, a través del amparo difundido con el hastag #YoContribuyente, que la Suprema Corte de Justicia de la Nación revise, por primera vez en la historia del país, la inconstitucionalidad del gasto público federal, en el que denunció derroche, opacidad y corrupción.

Pérez de Acha acudió en 2015 ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación para promover un amparo que permitiera que la ciudadanía conociera los términos en que fue comprado el inmueble en Lomas de Chapultepec, conocida como la Casa Blanca, propiedad de la primera dama del país, Angélica Rivera, esto ante la negativa del Sistema de Administración Tributaria (SAT), de dar a conocer un informe de los ingresos y gastos de la señora.

Otras de las metas alcanzadas por el abogado en su tarea en contra de los corruptos en México, fue la de obtener sentencias favorables en tribunales federales en temas novedosos sobre la interpretación de las leyes de los impuestos al Valor Agregado (IVA) y sobre la Renta (ISR).

Pérez de Acha es un convencido de que la actuación de los mexicanos de a pie debe ser toral para el fortalecimiento de la democracia en nuestro país, por lo cual ha sido un impulsor decidido de las candidaturas independientes a puestos de elección popular.

Por todo ello, muchos políticos y funcionarios de alto nivel lo consideran como una auténtica piedra en el zapato para el esquema tradicional que considera que la partidocracia, y nadie más, es la única que debe detentar el poder en México.

El abogado, experto en derecho fiscal y constitucional, que litiga desde 1984, es socio fundador y director del despacho Pérez de Acha e Ibarra de Rueda. Es precisamente el éxito de su bufete lo que le da la capacidad económica suficiente para no depender de un salario en el sector público y le permite contar con independencia para el logro de sus metas.

Los que se oponen a cobrar menos

No cualquier servidor público o representante popular puede darse el lujo de Pérez de Acha, existen aquellos que se oponen de manera tajante a cobrar un centavo menos, a pesar de que en todos los niveles de los tres poderes de la unión se hacen esfuerzos por recortar ingresos y gastos de su personal.

Aún retumba en el edificio del Instituto Nacional Electoral (INE), la negativa del consejero Benito Nacif para que se redujera en 10 por ciento su salario. Nacif concretó su malestar incluso mediante una impugnación ante la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación respecto a la medida de reducir salarios en el INE, contemplada dentro de las acciones de austeridad republicana.

Nacif pidió que se revisara la constitucionalidad de la disminución salarial, que fue visto por analistas de los medios de comunicación, más como un acto de mezquindad personal para un consejero que devenga un salario más que suficiente, que como un alegato que tuviera de fondo la constitucionalidad de la medida.

Otra muestra de resistencia a ganar menos, fue la evidenciada por el senador del PAN, Javier Lozano. Al siempre polémico político casi se le salen los ojos, cuando reporteros le preguntaron sobre la propuesta pública para que el salario de diputados y senadores disminuya 50 por ciento, con la finalidad de que el poder legislativo represente una carga menos onerosa para la sociedad mexicana.

Fue rotunda la negativa de Lozano a ganar menos de los aproximadamente 160 mil pesos mensuales que cobra.

“No, porque yo vivo de esto. Esa demagogia de decir: con mucho gusto doy la mitad de mi salario…Y luego, ¿a robar o qué?”, dijo como respuesta a periodistas que lo rodeaban, con los ojos abiertos como platos y visiblemente enojado.

A cada quien le pica el zapato de diferente manera. Hay personajes congruentes con sus ideas, como Pérez de Acha, que representa una flor en el desierto. Existen otros, que en ese mismo desierto existen como los cactus, por todas partes. Por sus obras son ya conocidos, es evidente.

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