CIUDAD DE MÉXICO, 16 de junio de 2019. — La Arquidiócesis Primada de México señala que en el país los gobernantes deben sentir el llamado de la sociedad ante la magnitud de crímenes y abusos que han imperado por años.

En su columna de este domingo en el semanario católico Desde la fe, la editorial titulada No nos resignaremos al mal refiere que "Hay palabras que jamás deberían pronunciarse ni escribirse: las que exigen justicia y reclaman verdad."

La Iglesia Católica señala que ante la crueldad de los homicidios, el dolor y la impotencia aumentan cuando la barbarie campea sin que autoridad alguna ejerza debidamente su responsabilidad.

Exhorta a no acostumbrarse a enfrentar el comportamiento humano criminal, resignarnos ni acostumbrarnos al mal.

“En ocasiones da la impresión de que gobernantes y medios de comunicación, lo mismo que ciudadanos de a pie o expertos de todo tipo, nos vamos habituando y hasta alentamos la conducta criminal; no aplicar con oportunidad y claridad la justicia, dar preferencia a la nota roja, viralizar morbosamente las escenas de cualquier abuso, o dejar los crímenes en mera estadística, son prueba de una injusticia domesticada, del mal social cotidiano que aspira a ser parte del horizonte”, refiere el escrito.

Las frases ¡No más sangre!, ¡Ya basta!, ¡Ni una más!, son sólo un ejemplo de la impunidad cultivada por décadas y son muestra de la ineficacia de gobernantes con discursos que no aterrizan en la justicia y que no abonan al respeto y la concordia.

“Seguimos constatando lo urgente –ahora y siempre- de programas y tareas que le apuesten a la educación y a los valores, seguiremos fortaleciendo la unidad y estabilidad de la familia como fuente y garantía de la renovación del tejido social, continuaremos proponiendo principios firmes y nobles que superen la moda o vayan muy por encima de confusiones pseudo-culturales”, señala sobre el compromiso como Iglesia.

“Los nombres de jóvenes, niños y adultos como Norberto Ronquillo, Leonardo Avendaño, Alexis Flores Flores, Carlos Sinuhé, Miranda Mendoza y los 43 de Ayotzinapa, entre muchos otros, no sólo son acusación a sus raptores y asesinos, también constituyen un reclamo incisivo a quienes tenemos cualquier responsabilidad en la educación, en la comunicación social o en la promoción de valores”, agrega.

La editorial señala directamente a los gobernantes y a quienes están al frente de la impartición de justicia en el país para evitar que persista la impunidad.

“Deben sentirse los primera y mayormente interpelados. Su omisión, descuido o ineficacia tristemente compiten con el dolor causado por la mano criminal”, concluye el escrito.