
Lo persiguen hasta matarlo en la Renacimiento de Acapulco
CIUDAD DE MÉXICO, 21 de octubre de 2016.- Ante el hallazgo de fosas clandestinas y la impunidad de las autoridades en el estado de Morelos, diferentes personajes e instituciones han tomado la iniciativa para resolver, encontrar y exigir justicia por las miles de personas que están desaparecidas.
Alejandro Vera, rector de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), tomó la decisión de apoyar en las investigaciones forenses para la identificación de cadáveres que se han encontrado en Tetelcingo, en lotes baldíos, en barrancas, en los frigoríficos del Servicio Médico Forense del gobierno local y, próximamente, en otra fosa localizada en Jojutla.
El objetivo, según el rector, es que se pueda reconocer los cuerpos y dar respuesta a aquellas familias que buscan a sus seres queridos y que habrían sido víctimas del crimen organizado, además de no haber recibido el proceso legal necesario para que los casos no queden olvidados.
En entrevista, Vera dejó claro que la UAEM ha cambiado la forma de investigar el proceso postmórtem y se ha colocado como la pionera en México con tecnología, procesos de búsqueda y apoyo legal para aquellos que encuentran a sus familiares.
“Fue un verdadero reto y sobre todo enfrentar a un gobierno, como el del señor Graco Ramírez, que omite y evita un acercamiento con las víctimas de la violencia que padece el Estado, simplemente nosotros tuvimos la propuesta de, primeramente, apoyar en las diligencias con las autoridades y ahí fue donde nos percatamos de las irregularidades y corrupción con la que laboran.
“Tetelcingo fue la primera muestra y nuestro primer acercamiento con la realidad, al momento en que decidimos tomar el caso sabíamos que encontraríamos un sin fin de ilegalidades, ante ese evento pusimos toda nuestra capacidad de expertos, estudiantes, profesores y maquinaria para acelerar las investigaciones”, comentó Vera.
La metodología
Alejandro Vera aseguró que la estrategia forense que han utilizado es única en México, debido a que ninguna autoridad o institución nacional han dedicado una metodología exacta y detallada al momento de la identificación de una persona.
Señaló que estos estudios han tenido un costo alto para la Universidad, sin embargo, aseguró que la demostración de resultados a la administración de Ramírez y a las familias es todavía más gratificante.
“Sí, debo confesar que esto nos ha traído gastos mayores, alrededor de unos 80 millones de pesos, hablo de una aproximación, para lo que es todo el proceso previo, durante y después de investigaciones forenses, porque estamos hablando de personal, abogados, máquinas, muestras genéticas y un sin fin de procesos que conllevan un gasto.
“La metodología que usamos es parecida a la que se usa en otros países, solamente que aquí aplicamos primero un esquema de personas desaparecidas, tomamos el ADN de sus familias, las portamos para empatarlas con los cadáveres que encontramos y nos encargamos de detallar parecidos físicos, este proceso no lo hacen los expertos que tiene el gobierno de Morelos, ya que solamente avientan los cuerpos al refrigerador y se acabó el problema”.
El proceso forense que utiliza la UAEM ha tomado gran importancia que otros gobiernos estatales los han buscado para apoyar en las investigaciones, sobre todo en aquellas fosas clandestinas que se han ubicado en Veracruz y otras en Coahuila.
Los primeros resultados
El hallazgo de 117 cuerpos y restos humanos en Tetelcingo, el pasado mes de abril, desmintió las versiones de la Fiscalía General del Estado que aseguraba que solamente había 102, así como brazos, piernas, dedos y otras partes humanas que eran de otros cuerpos.
La UAEM se coordinó con la Policía Científica de la Policía Federal (PF), la Procuraduría General de la República (PGR) y la Fiscalía estatal (FGE), y entregó los resultados genéticos en mes y medio.
La FGE fue la única institución que no cumplió con el plazo y se mantienen a la espera de que puedan darlos.
En contraparte, la Universidad encontró a tres niñas y al menos a cinco personas que habían sido reportadas como desaparecidas, lo que señaló a las autoridades morelenses con pocas intenciones por resolver este hecho.