Corazón de Omar late fuerte, gracias al octavo trasplante en IMSS La Raza
CIUDAD DE MÉXICO, 12 de octubre de 2026.- La promesa de construir un sistema de salud universal en México enfrenta un desafío que va más allá de permitir que cualquier persona acuda a distintas instituciones: garantizar que todas reciban atención oportuna, medicamentos, materiales y tratamientos de calidad, sin importar su condición laboral o el sistema al que estén afiliadas.
Aunque el objetivo de ampliar el acceso a los servicios médicos busca reducir las barreras entre la población derechohabiente y quienes carecen de seguridad social, persisten interrogantes sobre los recursos disponibles, las reglas para distribuir a los pacientes y la capacidad de las instituciones para responder a una demanda mayor.
Para la Dra. Gabriela Luna Ruiz, académica del Departamento de Economía de la Universidad Iberoamericana (IBERO), uno de los principales problemas es que todavía no está suficientemente claro cómo funcionará el nuevo ordenamiento de la atención ni qué implicaciones tendrá permitir que las personas elijan dónde atenderse.
Las diferencias presupuestarias entre los principales subsistemas de salud muestran la dimensión del reto. De acuerdo con las estimaciones para 2026 del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), el gasto por persona presenta contrastes importantes entre el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) y el IMSS-Bienestar.
El gasto estimado por persona para 2026 es el siguiente:
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