Quizás lo más peligroso es confrontar a la ciudadanía con el instituto encargado de organizar las elecciones

Nada debe estar por encima de la Constitución, ni siquiera el presidente Andrés Manuel López Obrador, que en este caso se equivoca al asegurar que el INE lo quiere censurar, pero quizás lo más peligroso es confrontar a la ciudadanía con el instituto encargado de organizar las elecciones.

Y no se trata de defender al INE, de hecho, la desconfianza a los chanchullos electoreros cometidos por el PRI en 1999, con la famosa caída del sistema con el cual Carlos Salinas, Manuel Bartlett y sus compinches, le robaron las elecciones al Ing. Cuauhtémoc Cárdenas, propiciaron la exigencia de la sociedad de contar con un organismo electoral autónomo.

Así fue como nació el IFE, ahora sustituido por el gatopardiano INE encabezado por el inefable y controvertido Lorenzo Córdova. El remedio no resultó lo suficientemente eficaz. Pero desde entonces la organización de unas elecciones desacreditadas está costando una millonada mensual a los mexicanos.

Y eso se demostró en los comicios del 2006 cuando Vicente Fox, Luis Carlos Ugalde y demás cómplices electorales, hicieron ganar las elecciones presidenciales a Felipe Calderón con un increíble 0.49 por ciento de ventaja sobre el triunfador real que fue Andrés Manuel López Obrador.

Muchas voces se han alzado para que el INE y los organismos estatales electorales sean redefinidos en lo que se refiere a sus costos.

Además, está el hecho de que este 2021, México tiene nuevos partidos políticos, casi todos ellos de características familiares o de camarilla que pueden acceder a recursos públicos como parte de las prerrogativas, en un país con millones de desempleados ante la pandemia de la Covid 19.

La realidad es que continúa siendo un verdadero despropósito que se otorgaran franquicias políticas a personajes que se han hecho millonarios al amparo del viejo estilo de ejercer funciones públicas de una manera evidentemente corrupta: ¿Un partido familiar con cargo a nuestros exiguos impuestos para la millonaria maestra Elba Esther Gordillo era lo que necesitaba México en estos tiempos? ¿O revivir al PES, organización que al parecer solo obedece a otro político millonario como el hidalguense Miguel Ángel Osorio Chong?

Pero el colmo iba a ser financiar las aventuras políticas de Felipe Calderón y de su esposa Margarita Zavala, algo que afortunadamente no ocurrió.

Durante la campaña de las elecciones presidenciales de 2006, el entonces presidente de México Vicente Fox Quesada decidió entrometerse directamente en el proceso con tal de evitar lo que inicialmente se perfilaba como un triunfo del abanderado del PRD, Andrés Manuel López Obrador.

Es por ello por lo que después de esos desafortunados comicios, las reglas del juego cambiaron, entonces de acuerdo con la ley, dos meses antes de las elecciones los funcionarios públicos están impedidos de realizar actos de propaganda, y aunque el propósito de la conferencia mañanera es informar, a raíz de las preguntas de los periodistas en algunas ocasiones el primer mandatario toca temas que podrían influenciar a la opinión pública rumbo a las elecciones.

Podría ser que las normas electorales son muy restrictivas frente a lo que pueden decir o hacer los servidores públicos durante procesos electorales, pero esas son las reglas que hay y que tenemos que observar –que en buena medida se gestaron en la reforma electoral de 2007– para dar respuesta a las quejas del mismo López Obrador en 2006.

En tiempo real

1.- Donald Trump lo volvió a hacer, el mandatario saliente de Estados Unidos agradeció a su homólogo mexicano Andrés Manuel López Obrador por su amistad y colaboración sobre temas migratorios, esto en un discurso ofrecido frente al muro fronterizo con México durante una visita a la frontera sur en Álamo, Texas.

Pensando que es un halago para el presidente mexicano, Trump recalcó que: "tener 27 mil soldados que están haciendo el trabajo de resguardar las fronteras y ayudado indirectamente a la construcción de este muro" es algo que debe ser agradecido. No cabe duda de que el estadounidense tiene distorsionada la realidad.

2.- Ni parche ni periodista, una farsa.

Paul Velázquez, quien usaba un parche para cubrir uno de sus ojos después de un supuesto atentado, y a quien constantemente se le veía en primera fila en las conferencias mañaneras, se registró como candidato plurinominal a diputado federal por Morena.

En marzo del año pasado, el bloguero deseó a una reportera que cubre la fuente de Presidencia que, igual que él, recibiera un balazo. En ese entonces, al ser entrevistado afuera de Palacio Nacional por Vicente Serrano, en su Canal de YouTube Sin Censura TV, Paul Velázquez dio su versión de la polémica que se dio cuando la activista Frida Guerrera encaró al asistente a las mañaneras, Marco Olvera, quien la acusó de promover un paro nacional contra la violencia.

Es una vergüenza que este tipo de personajes que monopolizan la primera fila en las mañaneras y se dedica a la simulación, asegurando que lo suyo es periodismo pretendan representar al pueblo. Lo suyo son las agresiones, los escándalos y hacerle a la maroma.

3.- Nuestra economía adicta al petróleo se enfrenta a un inminente síndrome de abstinencia, debida al “pico del petróleo”: una caída irreversible en la producción de hidrocarburos.

Es esta la tesis del último libro de Antonio Turiel: “Petrocalpisis” de la editorial Alfabeto. Turiel es un físico del Instituto de Ciencias del Mar de Barcelona y doctor en Física Teórica, así como autor del blog The Oil Crash.

Ante este reto, podemos decidir colapsar como el Imperio Romano o florecer como el Japón de la época oro. Optar por seguir buscando petróleo o invertir en las energías renovables.