
Ambiciona Observatorio Ibero sistema de justicia para demandas de todos
CIUDAD DE MÉXICO, 4 de octubre de 2019.- El Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) hereda 16 mil 428 sentencias pendientes para pensiones, que representan un costo alrededor de dos mil 300 millones de pesos, confirmó el director general, Luis Antonio Ramírez Pineda.
En comparecencia ante las comisiones de Salud y Seguridad Social del Senado de la República, con motivo del análisis del Primer Informe de Gobierno, el titular del Instituto precisó que adicionalmente se enfrentan 122 mil 800 juicios que están en proceso y pueden causar un daño patrimonial de siete mil millones de pesos en pensiones y seis mil 200 millones en materia laboral.
De no atenderse, alertó de una generación de problemas y costos adicionales que pueden ser de hasta 140 millones de pesos. “Ya nos están embargando cuentas por parte de los tribunales, así como también sanciones e inhabilitaciones a los funcionarios del Instituto”, informó a los senadores de estos órganos técnicos legislativos que presiden los senadores Miguel Ángel Navarro Quintero y Gricelda Valencia de la Mora, respectivamente.
Otra contingencia tiene que ver con los adeudos de las entidades, que a la fecha le deben al Instituto casi 58 mil millones de pesos. Abundó que este tema es delicado porque este adeudo no permite disponer de los recursos para invertirlos en los servicios que se prestan.
En más dificultades que padece el ISSSTE, el funcionario explicó sobre la oferta en el número de camas. En 1966, detalló que se tenían 1.75 camas por cada mil habitantes y actualmente solo 0.54 camas por cada mil habitantes.
La oferta de camas para atender a los pacientes ha disminuido, subrayó a los senadores de las comisiones de Salud y Seguridad Social. Indicó que con el tiempo se dejó de invertir para ampliar la infraestructura y por eso “enfrentamos problemas serios de saturación en hospitales y clínicas”.
El titular del ISSSTE refirió que de 1999 a 2003 la inversión en infraestructura prácticamente fue nula; de 2004 a 2009 aumentaron los recursos, pero de 2010 al 2018 se cayó la inversión alrededor del 72 por ciento.
Y que en el Instituto no se hizo la planeación en tiempo para hacer frente a la evolución de la edad de la población derechohabiente. “Tenemos una concentración” en pacientes con enfermedades crónicas no transmisibles como diabetes e hipertensión, en personas de 40 años para arriba.