CIUDAD DE MÉXICO, 4 de abril de 2017.- El 2016 marcó el primer año en que la puntuación de Índice de Paz en México se deterioró cuatro por ciento desde que el país comenzó a recuperarse de la guerra contra las drogas en 2012 —en el gobierno de Felipe Calderón— al registrarse un aumento en la tasa de homicidio doloso de 18.4 por ciento, de las cuales 61 por ciento de estas muertes se cometieron con un arma de fuego.

En su cuarta edición, el Instituto para la Economía y la Paz (IEP), un centro de investigación independiente fundado en Australia que mide los índices de seguridad, advirtió que el impacto económico de la violencia fue de 3.07 billones de pesos, equivalente a cerca del 18 por ciento del PIB en México o 25 mil 130 pesos por persona.

En conferencia de prensa, Patricia Obeso, coordinadora de este Instituto dio a conocer que si bien los niveles de paz en México han mejorado 14 por ciento desde 2011 —el peor año para el país— el año pasado México ocupó el lugar 140 de los 163 países evaluados en el Índice de Paz Global, elaborado también por el IEP, lo cual quiere decir que el reto para el país aún permanece enorme para sobreponerse de los efectos de esta guerra y si se compara con otros países del mundo.

La principal razón por la cual los niveles de paz disminuyeron un 4.3 por ciento hace un año es el incremento en la tasa de homicidio concentrada en 24 de los 32 estados del país.

De lo anterior, Patricia Obeso abundó que Yucatán fue el estado más pacífico en 2016, seguido de Nayarit, Tlaxcala, Hidalgo y Coahuila. Sin embargo, la medición de la paz es relativa, pues se tiene la tasa más baja de homicidios en el país (2.8 por cada 100 mil habitantes) pero aún es superior a la de un tercio de los países del mundo.

Por el contrario, Guerrero fue el estado menos pacífico por cuarto año consecutivo, seguido por Colima, Sinaloa, Baja California y Baja California Sur.

En general, la región del norte del país, a lo largo de la frontera con los Estados Unidos, es la menos pacífica, aunque contradictoriamente ha sido el sitio de algunas de las mejoras más significativas.

En el periodo reportado, la violencia se intensificó a lo largo de la costa del Pacífico, afectando a Baja California Sur, Colima y Guerrero.

En su metodología, el IEP mide la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes y clasifica los delitos con violencia (robo, asalto, violación), por arma de fuego, crimen organizado (secuestro, extorsión, tráfico de drogas) y presos sin condena, a partir de datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública y el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), y un ajuste en esta cifra negra basado en la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE).