La Voz de la Igualdad
En una coyuntura histórica, marcada por la presión permanente de un gobierno extranjero sobre México, la presidenta Claudia Sheinbaum endureció el tono.
Primero echó mano de toda la carga simbólica del Grito de Independencia y luego se plantó frente al corazón político del país para lanzar una serie de mensajes que, leídos con atención, apuntan directamente hacia los más férreos adversarios de su proyecto de nación… dentro y fuera del país.
Los actos por el 216 aniversario del inicio de la Independencia Nacional no fueron sólo conmemorativos. Hubo política, destinatarios y mensaje. La Presidenta recurrió a la historia para señalar a quienes, como ocurrió en el pasado, buscan respaldo externo para disputar el poder interno y advirtió que México no sucumbirá ante ninguna nación, por poderosa que sea.
No fue sólo retórica. La advertencia política fue clara. Los presidentes de México han dado su propio sello a cada conmemoración de la Independencia. El ceremonial permanece prácticamente inalterable: la Bandera, la Campana de Dolores, los héroes y ahora las heroínas nacionales, el Balcón Central de Palacio Nacional, el Zócalo y, al día siguiente, el poderío de las Fuerzas Armadas desplegado sobre Paseo de la Reforma.
La nota en Quadratín Querétaro




