Itinerario Político
El acto multitudinario del pasado domingo en la plancha del Zócalo no solo sirvió para que la presidenta Claudia Sheinbaum diera a conocer los logros de su primer año de Gobierno, sino también fue una muestra del poder y la movilización de las organizaciones que la respaldan.
Aunque las movilizaciones más nutridas fueron encabezadas por organismos gremiales de peso nacional, como el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México (CATEM), los Petroleros no se quedaron atrás en demostrar el músculo de la movilización en la plancha capitalina, pero hubo otro contingente particularmente visible: el identificado con el actual director del Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro, Adrián Rubalcava, y su llamado grupo la Familia Dragón que se hicieron notar con un gran número de personas con gorras color naranja, ¿será que de verdad son sus simpatizantes o quizá se puso a regalar tarjetas del Metro?

Si bien todos los grupos con presencia nacional buscan congraciarse y demostrar su apoyo a la titular del Ejecutivo Federal, pero el caso de Rubalcava resulta contradictorio y genera suspicacias. El director del Metro se ha movido entre la desconfianza de quienes respaldan a Claudia Sheinbaum y el abierto recelo de los afines a la jefa de Gobierno, Clara Brugada.
La variopinta trayectoria partidista de quien fuera alcalde de Cuajimalpa es el principal motor de estas sospechas. En sus 30 años de carrera política, Rubalcava ha militado en cuatro partidos (PRD, PRI, PVEM) y no fue sino hasta diciembre de 2023 cuando se adhirió a Morena. Esta tardía conversión ocurrió tras romper con el dirigente del PRI, Alejandro Moreno, quien respaldó la designación de Santiago Taboada —el abanderado opositor en la Ciudad de México—, dejando de lado las aspiraciones de Rubalcava.
Para el círculo cercano de la jefa de Gobierno, Clara Brugada, el ahora director del Metro no es bien visto. Lo observan con recelo no solo por ocupar una posición clave en la administración de la Ciudad de México, sino porque lo consideran una posición designada directamente por la Presidenta Sheinbaum, ajena a las estructuras y al equipo histórico de Brugada.
El despliegue de su "músculo" político, aunque grande en cifras, con banderas, gorras y hasta un globo gigante con un dragón negro en el medio, equivale proporcionalmente a reforzar la duda que surgió entre los encargados de medir la capacidad de movilización y acarreo: ¿Con quién, realmente, quiere quedar bien Adrián Rubalcava? Su exhibición de fuerza parece un acto de supervivencia política más que de convicción partidista, manteniéndolo en un constante fuego cruzado entre las dos principales esferas de poder en la capital.
Seguros estamos que incrementará el celo de varios aspirantes a gobernar la ciudad y no le resultará en nada positivo.





