CIUDAD DE MÉXICO, 21 de mayo de 2019.- El proyecto de intervención cultural Un Grito de Libertad celebró sus primeros 15 años de existencia con una función especial del espectáculo Yo soy y existo que se presentó en el Reclusorio Preventivo Varonil Oriente.

Más de 100 artistas, entre actores, bailarines, cantantes y músicos, personas que se encuentran privadas de su libertad en el Reclusorio Oriente y también en el Cereso Femenil Santa Martha Acatitla, e incluso algunas personas ya liberadas, participaron en el show.

Estos internos descubrieron en prisión el poder liberador del teatro: Nancy, Gustavo, Mario, Guadalupe, entre muchos otros, sueñan con vivir en libertad, ver el amanecer, estar con su familia, quieren una segunda oportunidad, aunque gracias al teatro ya han alcanzado su libertad.

La Secretaría de Cultura añadió que bajo la dirección de Arturo Morell, Yo soy y existo es un espectáculo liberador que busca abrir corazones para cambiar la realidad, dando una nueva experiencia de vida y un mensaje de prevención del delito.

A manera de musical, las personas que viven privadas de su libertad hacen un derroche de talento y creatividad tanto en números musicales grupales con música en vivo, como con canciones interpretadas en solitario, poesía, rap, chistes jocosos, monólogos, acrobacias y hasta con danza prehispánica y capoeira.

Arturo Morell recordó que Un Grito de Libertad es un proyecto de inclusión cultural que nació en 2004 y que a la fecha, ha trabajado con más de cuatro mil personas privadas de su libertad, hombres y mujeres en 10 Centros de Reinserción Social.

Desde hace cuatro años, Un Grito de Libertad realiza todos los lunes un Taller de Teatro, Reflexión y Meditación en el Reclusorio Oriente y Yo soy y existo es el quinto montaje de esa compañía cuyo repertorio incluye Don Quijote y #SoyTambiénJosé, versión libre del musical José El Soñador.

A través de interpretaciones colectivas de temas como Yo te nombro Libertad, Sin amor, sin amor, Tiempos mejores, Himno a la alegría, Alquimia, Transmutación, Gracias a la vida y Bella Ciao, estos artistas demuestran que la energía y el talento pueden traspasar los muros y que se puede ser libre a través del arte, aún estando en prisión.

Los asistentes, entre los que se encontraban otras personas privadas de su libertad, pudieron conocer y realizar las técnicas de vocalización, relajación y liberación que se usan en reclusión para aprender y disfrutar del teatro.

Gracias a esta disciplina, los internos han podido transformar el odio, rencor y coraje en amor, compartir su historia con la frente en alto y sin victimizarse, pues aunque se encuentran en reclusión, no perdieron su libertad de soñar.

El público celebró esta función de aniversario, donde Alejandra Frausto les recordó que ya tienen en su mano el poder de la cultura y que ya conocieron su poder transformador.

Yo soy y existo ofrecerá una función más el lunes próximo en el Reclusorio Oriente, a la que podrán asistir los familiares y amigos de quienes participan en el montaje y se encuentran privados de su libertad.