
Teléfono rojo
Comida chatarra en un hasta aquí
De acuerdo a una definición sencilla, la comida chatarra es aquella que tiene un alto contenido de grasas, azúcares, sal y pocos nutrientes. El alumnado mexicano acostumbrado a la comida chatarra, está en un proceso de incertidumbre, porque lo que comía a la hora del recreo ya no se está vendiendo. Ha sido prohibido a nivel federal en las 262 mil 547 escuelas públicas y privadas de los tres niveles educativos según datos públicos cifrados en los Lineamientos Generales para la Preparación, Distribución y Expendio de Alimentos y Bebidas. El cambio no es brusco porque desde hace años se viene fraguando y se fueron dando la preparación y el alerta públicas a padres de familia y a maestros para que fueran ordenando en los lonches diarios, una comida muy diversa a la que ha tenido en forma permanente el alumno mexicano. Esa forma de alimentación ha sido la culpable de acuerdo al análisis de esta situación, a obesidad, diabetes, hipertensión y problemas cardíacos.
SE ORDENA ELIMINAR LA COMIDA CHATARRA, PERO LAS EMPRESAS SIGUEN
En otros momentos climáticos de este caso, ha habido una campaña para forzar a las empresas que producen esos alimentos a cambiar de enfoque y en algunas casos se eliminaron incluso tentadoras imágenes que incitaban al consumo. Pero no se ha llegado al fondo del asunto, más cuando en este momento, ya se reciben informes de padres de familia y de los propios alumnos de que lo que se ha prohibido en las escuelas, se vende en el exterior en las tiendas cercanas. Y permanecen además las advertencias inscritas en productos con los famosos sellitos negros que aparecen a veces repetidos en cuatro veces. Este es el extremo de la chatarra, en expresión que se sigue vendiendo y no ha cambiado en varios años. Si se revisan esos productos sobre todo cereales, se puede ver que el efecto de cambio se expresa en un bajo porcentaje. Las empresas como Kellogs, Pepsi, Coca Cola y las derivaciones que son de su propiedad y otras similares, que controlan multitud de productos de ese tipo, siguen vendiéndolos. En algunos casos, como la Coca cola ha bajado los azúcares, pero los de alto contenido dulce, siguen ahí. Los efectos que pueden alcanzar en los daños, se estancan básicamente en los adultos aunque alcanzan a los niños en los hogares. En esta prohibición se incluyen los refrescos azucarados en las escuelas y se pide a los padres que les den a sus hijos agua pura en botellas.
HAY UNA TRADICIÓN ALIMENTARIA PROFESIONAL, QUE SE ACERCA A CHATARRA
Durante muchos años yo estuve siguiendo en la televisión, las clases de famosos chefs extranjeros y mexicanos y siempre me sorprendían los ingredientes. Se trataba de recetas cuyos resultados eran de bella expresión y probados, de excelente sabor. Pero en la preparación que yo veía se usaba mucha mantequilla, crema, aceites y otras grasas. Era una comida deliciosa pero llena de grasa. Eso no ha variado en los grandes restaurantes en los que uno se lame la boca, pero está tragando grasa. En el camino que se inicia ahora desde las escuelas para consumir la alimentación sana, se deberían de considerar esos resultados, en escuelas de formación y en las recetas que dan los expertos. Los que suelen dar esos consejos en las instituciones públicas, los nutriólogos, llegan a esa conclusión en consultorios especializados, que al parecer están incluidos en esta campaña antichatarra. Lo curioso es que alimentos como las hamburguesas que tienen la proteína de la carne, las vitaminas de la verdura y los carbohidratos del pan, se han reducido en las nuevas propuestas.