CIUDAD DE MÉXICO, 13 de noviembre de 2018.- Desde los inicios del hombre, ha buscado hacerse de compañía y no precisamente de otros humanos, sino de animales, los cuales eran usados para ayudar a la casa o cuidar el ganado.

Los perros, principalmente, se han convertido, para las generaciones más jóvenes, en algo más que sus mascotas, han pasado de animales de compañía a ser ‘perrhijos’, animales que se convierten en un miembro más de la familia.

Ello ha generado que el vínculo emocional con la mascota vaya mucho más allá de un simple animal de compañía, pues son tratados como si fueran humanos, estos perros, sin importar la raza o el tamaño, son acreedores a lujos y comodidades muy por encima, incluso, de lo que muchas personas dan a los hijos humanos.

Aprovechando esta situación, han surgido nuevos delitos, como el robo o secuestro de mascotas; entre las razas de perros más robados se encuentran los pomerania, maltés, chihuahua, schnauzer, rottweilers, bull terrier ingles, labrador y husky siberiano; estos ejemplares pueden costar varios miles de pesos, de ahí que sean los más buscados por los criminales.

Los precios de esos ejemplares varían mucho de acuerdo con la pureza de la raza, la edad, el tipo de alimentación y otros factores que redundan en el costo del animal; ello, podría decirse, es lo que buscan los delincuentes para elegir a su ‘victima’.

La forma de operar de estos delincuentes consiste en sustraer al perro de su dueño, ya sea por la fuerza o aprovechando una distracción de éste para llevarse al ejemplar, si este trae consigo una placa de identificación, esperan unos días para comunicarse con el dueño.

Por el contrario, si no trae un número donde localizar al dueño, esperan a que por la zona sean colocados anuncios de recompensa por el animal para ponerse en contacto con el dueño, en muchos casos, no existe una denuncia por estos hechos.

El robo de animales de compañía se concentra en algunas colonias, consideradas de poder adquisitivo medio y alto, como Polanco, Condesa, Narvarte, Nápoles, Lindavista y Del Carmen.

No hay cultura de denuncia

De acuerdo con cifras de la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México, en 2017 se presentaron 125 denuncias, pero ninguna por secuestro o robo de mascota, sino por pérdida de esta, lo que complica la investigación del delito.

De acuerdo con la dependencia capitalina, muchas de estas denuncias terminan en el no ejercicio de la acción penal, debido a que los animales no son sustraídos de sus dueños, sino extraviados, por lo que se cierra la carpeta de investigación sin encontrar al culpable.

La falta de cultura de denuncia al extraviar al animal de compañía redunda en la falta de investigación; sin embargo, el delito no se podría tipificar como secuestro, pero si como extorsión.

En ocasiones se roban a los perros, pero no por rescate

De acuerdo con el médico veterinario zootecnista, Sergio Castellanos, en muchas de las ocasiones, los perros, principalmente de raza fina, son sustraídos de sus dueños con el fin de explotación, pues los cachorros son valorados en el mercado animal en varios miles de pesos.

Han existido casos en los que con lujo de violencia se llevan ejemplares de razas finas, pero por estos no piden rescate, los ocupan con fines de explotación, ya sea para cruza o para otros fines”, indicó Sergio Castellanos.

Sin embargo, esta práctica no es muy común pues son pocos los perros de raza pura que sirven para estos fines, señaló Sergio Castellanos, “a mí no me ha pasado ni a gente cercana, pero si he sabido de algunos casos en que se roban al ejemplar adulto y luego lo venden a un criador de la raza para explotarlo”.

Evitar el robo

Carmelo Hernández, Encargado Operativo de la Brigada de Vigilancia Animal de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) de la Ciudad de México, el robo de mascotas se puede prevenir, con simples acciones, la primera de ellas es cumplir con la ley.

La Ley de Protección a Animales de la Ciudad de México estipula que todos los perros de compañía deben portar una placa de identificación y al andar en la vía pública con un collar y correa, de la mano del dueño, por lo que traerlos sueltos infringe esta legislación, sentenció.

Procurar pasear a las mascotas en horarios de afluencia alta de personas y que estén bien iluminados, ubicar al policía que vigila el parque o lugar a donde se lleva al animal, reduce las posibilidades de que los maleantes sustraigan al perro.

En caso de ser víctima de robo de mascotas, es primordial denunciar, aunque muchas personas prefieran negociar, la querella sirve para poder atacar el problema y disminuirlo, finalizó el encargado Operativo de la Brigada de Vigilancia Animal.