
Libros der ayer y hoy
Miroslava: Crimen por silencio
Hoy, de forma indigna y hasta amoral, las instituciones como la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH); el Mecanismo para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas (SEGOB), la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos cometidos contra la Libertad de Expresión (FEADLE) y más…
… Instituciones que reciben recursos públicos para hacerlo, ven para otro lado, suspiran, miran al cielo y lamentan la muerte de periodistas: pero no hacen nada: absoluta y totalmente nada para asegurar el trabajo periodístico, la libertad de expresión y para garantizar la integridad física y patrimonial de los periodistas en México: Nada. Nada. Son menos que un cero.
A la periodista Miroslava Breach Velducea la asesinaron la mañana del 23 de marzo. Salía de su casa en la ciudad de Chihuahua. Se dirigía a su auto y su intención era llevar a sus hijos a la escuela ese jueves. Un sujeto se aceró y le disparó. Huyó. Antes dejó una cartulina con un mensaje: “Por lengua larga. Siguen llegados al gobernador y el gober. El 80”.
La tragedia ocurrió a unos días de que en Yanga, Veracruz, habían asesinado al periodista Ricardo Monlui Cabrera y unas semanas después de la muerte por homicidio de Cecilio Pineda Birto, reportero de la fuente policiaca en Guerrero. Tres periodistas asesinados en 20 días.
Monluí Cabrera fue asesinado a balazos en la cabecera municipal de Yanga, Veracruz, cuando salía de un restaurante acompañado de su familia y se dirigía a su automóvil. Cecilio Pineda Birto fue ejecutado el 2 de marzo en un auto lavado del municipio de Pungarabato, en la región de Tierra Caliente, Guerrero.
Miroslava era corresponsal de La Jornada en Chihuahua. Una buena corresponsal. Seria y rigurosa, según se sabe por su trabajo. Y colaboraba en medios locales. Hace un año, por ejemplo, publicó:
“Grupos del crimen organizado lograron infiltrar las listas de candidatos a alcaldes, principalmente en el Partido Revolucionario Institucional (PRI), aunque también las del Partido Acción Nacional (PAN), para las elecciones del 5 de junio en municipios serranos y en corredores de trasiego de droga, de acuerdo con la lista que dio a conocer el Comité Directivo Estatal del tricolor el pasado fin de semana”…
Había realizado investigaciones relativas a narcotráfico, como el descubrimiento de la identidad de integrantes de dos de los principales grupos criminales que operan en Chihuahua o la expulsión de comunidades enteras en la entidad por narcotraficantes. Escribía, asimismo, sobre violaciones a los derechos humanos, abusos policiales, luchas por la tierra en comunidades indígenas de la sierra Tarahumara, derechos de la mujer y actividades del crimen organizado.
En México la situación es extremadamente peligrosa para muchos periodistas que trabajan temas de seguridad y sobre todo en zonas de riesgo.
Del año 2000 a 2016 –según Artículo 19 una organización que atiende la libertad de expresión y la agresión y amenazas a periodistas–, se han registrado 93 asesinatos de periodistas, de los que 30 han sido durante el gobierno de Enrique Peña Nieto y a los que hay que sumar los tres recientes.
Tanto la Organización de las Naciones Unidas, como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos como la Unión Europea han exigido al gobierno mexicano el esclarecimiento del asesinato de Miroslava Breach, pero también que pare ya este amago trágico en contra de periodistas y la libertad de expresión.
Pero, de 2010 a 2016 Feadle inició 906 investigaciones de las 2,020 que se han documentado; de todo este universo sólo se dictaron dos sentencias condenatorias: 99.77 por ciento siguen en la impunidad. ¿Por qué? Y así el resto. La CNDH se conforma con emitir “recomendaciones” y punto; y en Gobernación el tema es prácticamente inexistente, aunque sí se ponen ‘horondos’ cuando ocurren tragedias como las recientes.
Pero no sólo hay muertes, también hay acoso, persecución e intimidación a periodistas en razón de su trabajo. Y estas aberraciones en contra del periodismo libre provienen principalmente del crimen organizado en muchos casos, pero también de gobierno cuando supone que ‘su verdad’ no es la que transmiten los periodistas serios.
Cierto, también hay periodistas que se involucran en hechos que no tienen que ver con actividad periodística. Pero son los menos y, en estos casos, habrá de funcionar la ley de forma estricta… Pero la ley tiene que ver con la verdad y es esa la que hay que encontrar bajo toda circunstancia.
Tanto el presidente Enrique Peña Nieto, como Miguen Ángel Yunes en Veracruz y Javier Corral en Chihuahua tienen que esclarecer lo que ha ocurrido y castigar a los responsables. Pero también deben parar ya que siga ocurriendo esta persecución…
Y así cada uno de los gobernadores y presidentes municipales de los estados del país, porque al garantizar la libertad de expresión y el ejercicio periodístico, de imprenta y transmisión de la verdad, se garantiza la probidad de su gobierno y el gran ideal de libertad que tanto se pregona.
El periodismo mexicano está de luto hace mucho tiempo. Y es vulnerable.
Pero al mismo tiempo es de tal magnitud la creencia en la verdad y en la información cierta, que por más que se agravie, que se persiga, que se hostigue y asesine a sus operarios, el periodismo seguirá, porque es la sangre que nutre al cuerpo social mexicano, para su propia libertad y para su propia dignidad y ni un sólo criminal podrá contener la savia de vida en libertad y en dignidad.