
Reformas cruciales a la CURP
El 2 de abril ha sido establecido como la fecha histórica en que Estados Unidos impondrá una serie de aranceles a productos de varias regiones del mundo(México, Canadá, China, Europa). Lo cual se sumaría a un impuesto del 25% a vehículos no fabricados en la Unión Americana el pasado 26 de marzo.
Dicha determinación, aún sin entenderse del todo, por las consecuencias que tendrá en el mercado interno norteamericano, desencadenará una serie de reacomodos en la industria automotriz, que afecta de primer momento a los países “productores” o ensambladores como México y Canadá, pero también en gran medida, al mercado estadounidense.
Hay que recordar que en la cadena de producción de vehículos, intervienen una serie de suministros de todo el mundo. Muchos de ellos, ingresan hasta 3 veces un mismo país antes de llegar a una ensambladora de autos en México.
Tal es el caso del aluminio, el cual se produce en una fábrica en Coahuila se moldea y adquiere su forma en Michigan, regresa a nuestro país como una parte de la carrocería o insumo del motor y se ensambla en Chihuahua. Ese proceso tendrá un costo adicional del 25% que estarán pagando las empresas ensambladoras pero que seguramente recaerá en los consumidores estadounidenses así como los insumos o autopartes, que provienen de Estados Unidos de las mismas empresas que arman vehículos en México y que hoy día representa el 70% del valor comercial del vehículo.
Es decir el impuesto decretado por el presidente Donald Trump, afecta también a la industria norteamericana. ¿En qué medida? Seguramente es algo que apenas se está cuantificando, pero que si a ello contemplamos los impuestos internos de cada país, el salario, los sindicatos, el costo de vida, así como los impuestos regionales y estatales es muy probable que siga siendo más barato producir vehículos en México que en Estados Unidos, incluso con el 25% de aranceles.
Las decisiones de Trump han estado fundamentadas en la sección 232 de la Ley de expansión del comercio, bajo la premisa de que la dependencia de insumos producidos fuera de la Unión Americana pone en riesgo la seguridad interna. Y argumenta que el exceso de importaciones ha generado la debacle de la industria automotriz en Estados Unidos.
Muchas de estas acciones fueron iniciadas en el primer periodo presidencial de Donald Trump en 2018 y hoy en día han sido rescatadas, principalmente para responder al electorado de los estados productores de acero y aluminio de Michigan, Kansas, Ohio, Illinois, que también son productores de vehículos.
México responderá el 3 de abril a las acciones impositivas, muy probablemente con una estrategia precisa estableciendo aranceles a productos agrícolas, acero, aluminio, autopartes y maquinaria que todos los días nos llega de Estados Unidos. La cautela y estrategia de la Presidenta Claudia Sheinbaum ha dado certeza a los mercados internacionales, estabilidad al tipo de cambio y le ha valido el reconocimiento esta semana, de los mismos congresistas estadounidenses. ¡Hay mucha presidenta!
Moisés Bailón Jiménez. Es Maestro en Derecho Electoral y Procesal por la Benemérita Universidad de Oaxaca.