Messi celebra gol 100 con Campeones Cup
CIUDAD DE MÉXICO, 8 de noviembre de 2025.- En un devastador suceso, Marshawn Kneeland, ala defensiva de los Dallas Cowboys, fue encontrado sin vida en lo que las autoridades han calificado como un aparente suicidio.
Este trágico acontecimiento pone nuevamente de relieve la sombría realidad que muchos jugadores enfrentan fuera del campo: la salud mental.
Kneeland, de 24 años, había mostrado un desempeño destacado en su carrera, pero también había luchado abiertamente con problemas de salud mental, una batalla común entre los atletas profesionales.
Aunque la NFL ha comenzado a poner más énfasis en el bienestar emocional y en la protección de sus jugadores, aún queda mucho por hacer.
La liga ha visto casos anteriores que han dejado huella, como el suicidio del linebacker Junior Seau en 2012 y el de la estrella de los Kansas City Chiefs, Jovan Belcher, el mismo año.
Estas tragedias han llevado a un creciente llamado para mejorar el soporte psicológico durante y después de las carreras de los jugadores.
Además de continuar con la controversia de los supuestos daños cerebrales ocasionados por golpes y sacudidas repetidos en la cabeza al practicar este deporte, enfermedad conocida como encefalopatía traumática crónica (ETC).




