Queman patrullas ante llegada de federales a Quechultenango
CIUDAD DE MÉXICO, 11 de junios de 2026.- Ni el diluvio ni las ráfagas de viento que azotaron Paseo de la Reforma lograron enfriar el ánimo de la afición mexicana. En cuanto la tormenta dio un respiro, la marea verde retomó su territorio por asalto, regresando a la fiesta a los pies de un majestuoso Ángel de la Independencia que atestiguaba una vez mas la euforia por el triunfo de la selección mexicana.

A pesar de los encharcamientos y las ramas caídas que tapizaban varios puntos de la avenida, los incondicionales del Tri volvieron a la carga con más fuerza. El asfalto mojado se convirtió en el escenario de un festival: una lluvia de confeti y serpentinas desafió a la gravedad, el estruendo de las cornetas rompió el aire y las banderas tricolores ondearon con orgullo, formando una imponente y festiva columna humana que devoró ambos carriles de la emblemática arteria vial.
En una sola voz, el grito unísono de ¡México, México! retumbó con una fuerza intergeneracional, fundiendo los rostros de niños, jóvenes y adultos en un solo abrazo, listos para demostrarle al mundo cómo se vive la verdadera fiesta mundialista.