Termina huelga en Monte de Piedad a casi un año
CIUDAD DE MÉXICO, 18 de noviembre de 2025.- “No estamos para festejos civiles en donde se quiere gastar mucho presupuesto, mientras haya víctimas”, expresó el obispo auxiliar de la Arquidiócesis Primada de México, Francisco Javier Acero Pérez, en Diálogo Nacional por la Paz con familias buscadoras.
En el marco de la celebración del 20 de noviembre por el Día de la Revolución Mexicana, se solidarizó con las madres y padres por el viacrucis que han enfrentado al tocar las puertas de las instituciones de procuración de justicia.
Luego de tres horas de diálogo y escuchar a las madres y padres de desaparecidos, Monseñor afirmó en conclusión que los sistemas de gobierno están colapsados. “Se pierde el tiempo y presupuesto en desviar la atención hacia una realidad violenta”, criticó.
Desde la Arquidiócesis Primada de México, aclaró que esta postura no se expresa desde lo político o partidista, sino desde la responsabilidad que se les ha confiado como servidores del Evangelio, pues no puede permanecer indiferentes ante el sufrimiento del pueblo mexicano.
No somos partido de oposición, somos Iglesia de Cristo, llamada a reconciliar a todos los hermanos y nuestra palabra profética debe estar al servicio de la verdad y la justicia más allá de las agendas partidistas”, puntualizó.
“Lo he dicho antes y lo vuelvo a decir ahora: como Iglesia les pedimos perdón, pero también como actores sociales les pedimos perdón porque no hemos sabido construir una sociedad en paz y nos hemos hecho insensibles ante la rabia de unos papás que buscan a sus hijos desaparecidos; nos acostumbramos a la muerte violenta”, manifestó.
“En la violencia todos pierden, incluso aquellos que la sostienen para su propio beneficio. Los victimarios también son, en muchas ocasiones, víctimas, ellos y sus familias, y el daño que padecen también debe sensibilizarse”, rogó el obispo Francisco Javier Acero.
El regazo que ofrece como Iglesia aseguró que es capaz de reconciliar el pasado frecuentemente marcado por la soledad, el aislamiento y la marginación.
“Los obispos seguimos escuchándoles, seguimos orando, compartiendo y caminando unidos a tantas víctimas inocentes. Somos servidores de un pueblo que cada mañana sufre muertes y desapariciones”, externó.