CDMX confirma 5 mil asistentes a marcha de Ayotzinapa
CIUDAD DE MÉXICO, 20 de junio de 2026.- La Ciudad de México se consolidó como el epicentro de la lucha por la diversidad sexual en América Latina cuando miles de personas se reunieron en los monumentos más emblemáticos de la capital para conmemorar la sexta edición de la Marcha Lencha, acto que abre las jornadas del mes del orgullo.
La capital mexicana posee un peso histórico para el movimiento LGBT+ debido a que por sus calles pasaron las primeras expresiones públicas de igualdad, se trata de un legado que las nuevas generaciones retoman con determinación y la fiesta solo podría adquirir sentido si se acompaña de garantías y derechos básicos.

La agenda de este año puso especial énfasis en la urgencia de marcos legales y bases de datos que reconozcan las identidades no binarias en el país, por ello los testimonios reflejan el cansancio colectivo de una población que resiste bajo un esquema constante de supervivencia.
A todo esto que quiero llegar, y el punto de esto que les quiero compartir el día de hoy, es que no puede haber una fiesta si primero nos están matando", externó un manifestante no binarie sobre el Monumento a la Revolución para visibilizar el incremento en los crímenes de odio a nivel nacional.

La L también significa luchar
Desde el Ángel de la Independencia activistas y asistentes a la movilización explicaron que la posición de las letras dentro del acrónimo colectivo responde a un proceso de resistencia social y no a una simple concesión institucional.
“No nos dieron el chance de que la L fuera primero porque primero las damas, sino nuestras ancestras cuidaron y protegieron a una población entera afectada por el VIH. También fueron afectadas por la población con los estigmas, con la omisión del propio gobierno y al criminalizar a cualquier persona que era parte de la comunidad”, afirmó una de las voces de la diversidad.
Reconocimientos y espacios seguros
Las participantes también argumentaron que la visibilidad del amor y el reconocimiento de las familias lesbomaternales forman parte de una construcción colectiva indispensable y expresaron su apoyo al crecimiento del movimiento lésbico en toda América Latina.
En estos seis años, hemos demostrado que nuestra resistencia no se limita a este encuentro en junio, hemos creado por y para las mujeres espacios para cantar, bailar, jugar, desfilar, reivindicar nuestros amores y celebrar nuestros cuerpos”, proclamó una de las voceras durante la marcha.




