
Libros der ayer y hoy
Castigo al campo mexicano
Organismos internacionales han pronosticado que de no apoyar a los productores del agro en la forma y medida que se merecen, México ocupará en el 2018, poco menos de 18 meses, los primeros lugares en importación de alimentos en el mundo. Tan sólo en maíz, asegura la FAO, tendrá que comprar del exterior el 80 por ciento de la demanda nacional. El asunto está de preocuparse porque en 2017, según anunciaron las autoridades hacendarias, el Federal pretende recortar el presupuesto al campo hasta en un 29.1 por ciento, lo que para la SAGARPA representa una asignación de recursos por 62,158 millones de pesos, contra los 87, 638 millones de pesos que recibió este año.
Enfocamos los comentarios principalmente en lo que corresponde a la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, que encabeza José Calzada Rovirosa, porque es la que tienen que ver con la comida de los mexicanos y los trabajadores del agro, que desde ahora se enfrentan de manera permanente contra el cambio climático que es bastante duro con el territorio nacional, lo que se comprueba con la pérdida de las cosechas.
En materia presupuestal también hay que tomar en cuenta que, de acuerdo con analistas financieros, de cada peso destinado al campo mexicano a los productores sólo llegan 20 centavos. Lo demás se queda en la burocracia, los funcionarios y los dirigentes que por eso, éstos últimos, ven cómo le hacen pero lo logran para traer a la Ciudad de México a miles de campesinos que cada año exigen se incremente la partida presupuestal, aunque a ellos poco les toque. Otro punto a tomar en cuenta es que en México los apoyos y la planeación de los cultivos se dan anualmente, mientras que en Estados Unidos el presupuesto es multianual, por lo regular comprende cinco años y en tanto que aquí lo común es dejar desamparados a los productores, a los rancheros estadounidenses se les impulsa con miles de millones de dólares, por lo que casi nunca pierden y son verdaderos agro exportadores de granos básicos.
Se puede argumentar que México también lo es. Cierto. Y que cada año hay grandes aumentos de la producción. También lo es. Que las exportaciones del agro ya rebasaron al petróleo y que el sector primario es el que crece más en el Producto Interno Bruto del país (PIB), lo que tampoco se niega y sirve para confirmar que los campesinos hacen su parte. Entonces, ¿Por qué se les castiga con el recorte presupuestal y con ello a todos los mexicanos que, aunque sea una vez al día, nunca dejan de comer?
Según la SAGARPA, el PIB del sector agroalimentario aumentó 3.3 por ciento en la primera mitad del año –si se le compara con 2015—superando a los demás rubros. En cuanto a las exportaciones agroalimentarias, informó que fueron de 15 mil millones de dólares, lo que ayudó a lograr una balanza comercial superavitaria por dos mil 424 millones de dólares, lo que significa 62.6 por ciento más a lo obtenido en el mismo período del año pasado. La misma dependencia acaba de asegurar que los ingresos al país por concepto de ventas agroalimentarias superan a lo obtenido por petróleo, turismo y remesas.
Con todos estos resultados sin precedente, que Luis Videgaray, exsecretario de Hacienda no tomó en cuenta para nada como se constata en su propuesta de presupuesto 2017, que sólo avaló su reemplazo José Antonio Meade Kuribreña, debemos insistir, como lo hizo en su momento el Consejo Nacional Agropecuario, en que el agro del país necesita de presupuestos multianuales para, en palabras de Bosco de la Vega Valladolid, dar certidumbre al sector, principalmente a los pequeños productores, a los minifundistas que cultivan para el autoconsumo y que son más de tres millones. Con ello el campo despuntaría todavía más. Esa petición todavía la escuchó quien se atrevió a invitar al enemigo –Donald Trump— al país. Pero no escuchó y ahora hay preocupación por los ajustes, como la disminución de 47 por ciento para los parvifundistas; 21 a sanidad e inocuidad; 19 a fomento a la productividad pesquera y acuícola; 3.0 a comercialización y desarrollo de mercados y 10 por ciento a la productividad rural. Cuando lo que se debe de hacer es apoyar a los sectores más sensibles con recursos bien dirigidos y potencializar a los grandes.
Bosco, excandidato a presidir el CNA, dijo en su momento que el presupuesto ideal para la SAGARPA en 2017 debía ser por lo menos de 120 mil millones de pesos o siquiera mantener el actual de 87 mmdp, que es a lo que le tiran todas las organizaciones campesinas del sector social que, como es de esperarse, incrementarán en lo que resta del año sus marchas hacia y en la Ciudad de México.
DESDE EL CENTRO
Hace 31 años la tragedia golpeo a miles de capitalinos que ahora, con mayor conciencia de la situación que siempre amenaza participan de los simulacros organizados por Protección Civil. El que preocupa es un Jefe de Gobierno que no se cansa de permitir las grandes construcciones en la Ciudad de México sin importarle que se violen las leyes actuales o lo que seguramente se prohibirá –aunque haya mano negra de Miguel Ángel Mancera– en la nueva Constitución, pues no se puede negar que las grandes empresas inmobiliarias son campeonas en incumplir reglamentos, aunque en ello vaya la vida de mexicanos.