
De frente y de perfil
Cuando nació, la masificación de la señal de televisión apenas comenzaba, el mundo estaba envuelto en una guerra y empezaban a desarrollarse unidades policiales especializadas en espionaje, seguridad industrial y protección de infraestructura crítica.
Era el año de 1941. Javier Rojo Gómez era el Jefe del Departamento del entonces Distrito Federal. La Policía Bancaria e Industrial (PBI) comenzaba operaciones apenas con 21 elementos bajo el mando del coronel Arturo Godínez Reyes y 14 empresas habían contratado sus servicios: bancos, compañías automotrices y estudios cinematográficos.
A 83 años de distancia, la corporación tiene más de mil contratos con empresas privadas e instituciones del Gobierno, y más de 18 mil 300 policías. Un dato para dimensionar su fuerza operativa y capacidades de contribuir a la mejora de la seguridad en la capital nacional: en el país solo la misma CDMX y el Estado de México tienen más elementos; es decir, la PBI es más grande que cualquier policía estatal.
Para reconocer su labor, este martes, el secretario de Seguridad Ciudadana, Pablo Vázquez, entregó 192 condecoraciones al Mérito Social, Valor Policial, Perseverancia y Desempeño Especializado, además de 880 ascensos de grado.
La seguridad actual no es solo física. El patrullaje digital se vuelve indispensable en una era donde las amenazas también ocurren en el ciberespacio, donde las corporaciones policiales deberán estar preparadas para detectar riesgos virtuales, especialmente en la prevención de fraudes bancarios y extorsiones.
A lo largo de su historia, la PBI, dirigida ahora por Elpidio de la Cruz Contreras, ha demostrado capacidad de adaptación. Los retos exigen una mayor interacción con las tecnologías emergentes y con instituciones clave.
La colaboración con sistemas avanzados, como el C5, ha sido fundamental y se mantendrá en la seguridad por venir. En la videovigilancia, las policías encuentran una herramienta clave para la identificación de conductas delictivas, seguimiento a sospechosos y provisión de elementos de pruebas en procesos penales.
Son ocho décadas, y las que vienen para la PBI.