
Cerrará Metro tramo Pantitlán-Balderas de L1 a las 23 horas
CIUDAD DE MÉXICO, 14 de febrero de 2017.- Globos, flores y peluches se venden a cuentagotas este 14 de febrero. Su simbolismo romántico no bastó para que eludieran los efectos de la economía post-gasolinazo.
Quadratín realizó un recorrido sobre la avenida Álvaro Obregón y de acuerdo con testimonios de vendedores, las ventas han languidecido este año con respecto a los anteriores, debido al aumento de precios.
Marisol -vendedora de globos inflados con gas helio y con formas de Mimi Mouse o de corazón y frases rotuladas como Te amo- define las ventas así: “Están flojas”.
Llegó a Álvaro Obregón desde las 10 de la mañana y sólo ha vendido tres globos, solo uno por hora, cuando el otro año ya llevaba vendidos unos 10 en el mismo lapso de tiempo, recuerda.
Reconoce que los globos cuestan entre 15 a 20 pesos más caros, y no los puede rebajar porque son inflados con gas helio, que subió de precio. El tanque estaba el año pasado a mil 800 pesos, y este ya subió a 2 mil 300, asegura.
Se queja de que otros globeros venden sus globos más baratos, pero los inflan con otro gas, cuyo efecto se desvanece a las pocas horas, mientras que los suyos –que llegan a costar hasta 200 pesos- duran hasta dos días si no se les expone mucho tiempo al sol.
Dulia es otra vendedora de artículos alusivos al amor y a San Valentín. Ella está en un puesto semifijo, y atiende tranquilamente a Quadratín, sin muestra de sobresaltos, lo cual en su caso no es una buena noticia.
“Va flojo. No estoy en chinga ni como loca como otros años, ahora estoy sentada”, explica. Al igual que Marisol, lo atribuye a la economía, al aumento de los costos.
“Es la economía, todo ha subido”, recalca.
Dulia vende chocolates, peluches suavecitos con forma de orangután y hasta siluetas peluditas de pie con frases románticas. Lo más vendido son los chocolates de bombón, por ser los más baratos. El precio del orangután de 200 pesos aleja a los interesados, lo mismo el que tiene forma pie, con un precio similar. Pese a ello, los estudiantes o los niños que participan en intercambios sí compran los bombones o los chocolates, añade.
Las ventas flojas ya se veían venir, afirma. Desde ayer, 13 de febrero, ya había colocado su arsenal de productos románticos a la venta, y no se vendieron como otros años.
“Desde dos años atrás ha bajado pero este es el peor”, recalca, con una sonrisa amarga.
En el caso de las flores es igual. Un puesto ubicado sobre el camellón luce con algunas personas interesadas, que al preguntar los precios de las flores muestran su sorpresa de que una flor llegue a costar 40 pesos.
Uno de los encargados refrenda lo que dicen Dulia y Marisol: “Casi no hay gente, otras veces ya está lleno”, expresa.
“La flor viene más cara y el cliente lo resiente”, resume.