CIUDAD DE MÉXICO, 4 de julio de 2020.- A pesar de que la pandemia por Covid 19 ha obligado a modificar la forma en la que se aplican diversas políticas en materia de movilidad, la migratoria sigue siendo igual que antes de esta crisis.

La Presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México (CDHCM), Nashieli Ramírez Hernández advirtió que los procesos migratorios se han mantenido aún en medio de la emergencia sanitaria, incluida la repatriación de niñas, niños y adolescentes a territorio nacional.

En su participación en el Conversatorio Actualidad de la niñez migrante y mirada de la situación pos pandemia, convocado por Convergencia para la Acción (Chile), dijo que la dinámica migratoria ya se había transformado, con la incorporación de familias que incluían a niños, niñas y adolescentes, al margen de los NNA no acompañados que viajaban desde sus países de origen hacia Estados Unidos.

A pesar del Covid 19, insistió la Defensora, la llegada de niñas, niños y adolescentes a México es significativa: en 2019, hubo 14 mil 222 niños, de 0 a 11 años, solicitantes de asilo y refugio en el país; 6 mil 446 de ellos menores de 5 años.

Hasta mayo pasado, agregó, fueron 3 mil 10 niñas y niños, de 0 y hasta 11 años, solicitantes de asilo; de los cuales, mil 606 son de primera infancia.

En ese marco, lamentó, las detenciones migratorias de niñas y niños, durante 2019 y hasta abril pasado, que llegaron a 30 mil 907, de los cuales 26 mil 741 corresponden a niños menores de 11 años acompañados.

Lo anterior, explicó, a pesar del Covid y luego de que el Presidente norteamericano Donald Trump impulsó en marzo la deportación inmediata y sin ningún protocolo, de hasta ahora al menos 4 mil 687 menores de 11 años mexicanos y centroamericanos a México, en agravio del Interés Superior.

Y es que, dijo, la posición actual del tema migratorio, deja a los solicitantes de asilo en Estados Unidos a que esperen una resolución, en su mayoría, en el norte de México, en situación de riesgo ante la emergencia sanitaria. A raíz de la cual las personas migrantes que están involucradas en procesos de inserción social han perdido empleos y recursos para una vida independiente, entre ellos básicos como la alimentación y la renta. Provocando que se estén movilizando al interior del país. Y que muchos de ellos estén ya en situación de calle o en riesgo de ella.

Ante tal panorama, resaltó que, en el marco del Derecho a la Movilidad Humana y los Derechos de las Personas Migrantes en la Ciudad de México, la CDHCM estableció una agenda de trabajo, con reuniones semanales, en conjunto con 15 Organizaciones Civiles y cinco albergues con trabajo en migración en la Ciudad, desde antes del 23 de marzo, cuando se declaró la emergencia sanitaria.

Esta coordinación, en la que ha colaborado la Secretaría de Salud, SIBISO y otras autoridades locales, ha permitido un adecuado manejo de la emergencia sanitaria en los albergues, además de apoyo para alimentación: “Hemos logrado que, a diferencia de todo el país, que en la Ciudad de México no haya ningún contagio de COVID en los albergues”.

La situación de emergencia, de cerrar puertas a población nueva para lograr el control sanitario, ha tenido el costo para quienes deben esperar un espacio en albergues o continuar su camino hacia el norte del país.

Para la CDHCM, señaló Ramírez Hernández, es fundamental visibilizar la situación migratoria, pues las caravanas que quedaron en el imaginario ya no existen, pero los procesos continúan.

En medio de la crisis de salud, social y económica, el primer desafío es visibilizar los procesos de movilidad y migración, para continuar enfrentando la discriminación y la xenofobia, reforzadas a partir de la emergencia sanitaria, con ‘el miedo hacia los otros’.

Estamos ante el reto de transformar esa visión, advirtió, a través de sumar y hacer alianzas, para vigilar que el Estado mexicano cumpla con su obligación de proteger y garantizar los derechos humanos de las niñas, niños y adolescentes migrantes.