Prenda simboliza tradiciones, identidad y riqueza, reconoce Sheinbaum
CIUDAD DE MÉXICO, 14 de septiembre de 2025.- En vísperas de la conmemoración del Grito de Independencia, fecha en la que millones de mexicanos expresan su nacionalismo, la Arquidiócesis de México llama a la unidad en medio de acontecimientos que duelen.
A través de su editorial de este domingo titulada ¡Que viva la unidad de los mexicanos!, la iglesia católica hace referencia a las historias de inseguridad, corrupción y violencia que no desaparecen incluso en celebraciones como las del mes patrio y que, sin embargo, no hacen decaer a los mexicanos.
“Hay ocasiones en que México duele. Cuando conocemos alguna historia emanada por la inseguridad, cuando conocemos de aquellos a los que la violencia o la corrupción les arrebató su futuro, o cuando la división enfría el alma pública.
Pero este país también sabe levantarse cuando decide trabajar unido. No hablamos de uniformidad, que anula, sino de unidad plural, esa que permite disentir sin destruirse y sumar manos para lo esencial: cuidar la vida, la dignidad y el futuro de nuestros hijos”, señala.
El ejemplificar las labores que realizaron a lo largo de la historia personajes como Tata Vasco (Vasco de Quiroga), quien llegó a Michoacán y, lejos del cálculo fácil, puso en el centro a las personas: organizó oficios, promovió educación, forjó pueblos que cuidaban a los más frágiles, refiere que la comunidad sana cuando cada quien pone su don al servicio del bien común.
Afirmó que la unidad para combatir los males que aquejan al país exige también honestidad para llamar al mal por su nombre; coraje para no normalizar la extorsión ni conformarse con el “así es aquí”; y, claro, templanza frente a la polarización que todo lo reduce a bandos.
“Esta unidad a la que invitamos desde la Iglesia no anula la crítica, la orienta. Nos pide bajar el volumen al grito y subir la frecuencia del encuentro. Nos reclama pasar del “¿qué me toca a mí?” al “¿qué nos toca juntos?”. Nos recuerda, con Tata Vasco, que la organización comunitaria cambia destinos; y, con De las Casas, que toda reforma comienza por reconocer al otro como hermano”, aseveró.




