UNAM: modelo de financiarización de economía margina a Mipymes
CIUDAD DE MÉXICO, 1 de diciembre de 2025.- De cara a la próxima revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), prevista para 2026, la política energética del país se posiciona como uno de los temas más sensibles y determinantes para la relación comercial trilateral.
Desde la óptica del analista y experto mexicano en temas energéticos, Carlos Raphael de la Madrid, México enfrenta el reto de encontrar un equilibrio entre soberanía energética, competitividad industrial y crecimiento económico sostenible, en un escenario internacional donde la seguridad energética se ha convertido en prioridad estratégica, refirió un comunicado.
El especialista advierte que México enfrenta un desafío urgente de crecimiento y competitividad, derivado del rezago acumulado en inversión energética y gasífera durante la última década. Este retraso, señala, obliga al país a acelerar la atracción de capital y modernizar su infraestructura, si quiere mantener su relevancia regional en un mercado energético cada vez más exigente.
Para el experto, la revisión del T-MEC será una oportunidad para aclarar y fortalecer las disposiciones relacionadas con la generación eléctrica, el acceso a mercados competitivos y el compromiso de los Estados parte con energías limpias y tecnologías de almacenamiento, elementos clave para cualquier estrategia de desarrollo moderno.
Su análisis coincide con las tendencias globales que buscan disminuir la dependencia de combustibles fósiles, mejorar la eficiencia energética y presionan a los países firmantes a acelerar su transición hacia tecnologías más limpias, resilientes y diversificadas.
Carlos Raphael de la Madrid sostiene que México debe aprovechar sus condiciones geográficas, costos competitivos y alto potencial en energía solar, eólica y gas natural, a fin de consolidarse como un país atractivo para la industria, la inversión productiva y los sectores tecnológicos que requieren energía confiable y sostenible como condición para instalarse.
“Una política energética moderna no solo garantiza electricidad; impulsa inversión, empleo, innovación y desarrollo nacional”, señala el experto.
El reciente Congreso Internacional de Energía en Tampico, Tamaulipas, refuerza esta lectura; ya que dicha entidad se ha consolidado como una de las regiones más importantes del país en desarrollo energético, especialmente en infraestructura marítima, hidrocarburos, gas y proyectos eólicos.
De acuerdo con lo expuesto en el evento, empresas nacionales e internacionales han incrementado su interés en este territorio al encontrar una combinación clave: ubicación estratégica en el Golfo de México, avances logísticos y disponibilidad de capital humano especializado.
Carlos Raphael de la Madrid destaca que lo observado en Tamaulipas es una muestra de lo que podría replicarse a nivel nacional si se fortalece la certeza regulatoria y se construyen políticas energéticas coherentes con las necesidades globales y los compromisos internacionales.
“Tamaulipas evidencia que la inversión llega cuando existe claridad regulatoria y visión de largo plazo. México debe garantizar que el cumplimiento del T-MEC no sea percibido como imposición, sino como plataforma de competitividad y desarrollo nacional”, puntualiza.
Hacia un modelo energético que garantice desarrollo
De cara a la revisión del T-MEC, México enfrenta la disyuntiva de continuar priorizando el dominio estatal en los sectores estratégicos o construir un modelo híbrido que combine la rectoría del Estado con una participación regulada y productiva del sector privado.
Para el especialista mexicano, la discusión de fondo debe centrarse en qué modelo energético impulsa beneficios tangibles para la población, garantiza estabilidad, fomenta innovación y genera condiciones competitivas para atraer inversiones en energía, gas, energías limpias y almacenamiento, considerados los pilares del desarrollo económico en la próxima década.




