Aquí en el Congreso
Las protestas en Guadalajara por el problema del agua y el reclamo generalizado en el país por los trabajadores del sector salud plantean una crisis más profunda de lo que se alcanza a percibir. Ya antes, agricultores y transportistas exhibieron músculo y dejaron testimonio del la indiferencia de las autoridades a reclamos básicos como inseguridad y abandono al campo.
De alguna manera el austericidio ha ido cobrando cuota. La presidenta Sheinbaum se resiste a reconocer el grave problema en el sector salud por el desabasto de medicinas. Un problema de corrupción e ineficacia, mucho más grave por la destrucción el derroche presupuestal. Bajo el pretexto de corrupción se cancelan programas, proyectos, acciones e instituciones, sin que lo nuevo resuelva o mejore. Las obras emblemáticas son monumento a la corrupción y ninguna cumple con sus objetivos. Esa ha sido la marca de la casa y está en todo. La herencia desastrosa de quien se plantó ante el país como portador de la cuarta transformación de la vida pública.
La nota completa en Quadratín Yucatán




