CIUDAD DE MÉXICO, 17 de diciembre de 2016.- Si bien el acuerdo de paz tiene potencialidades de mejorar la situación de derechos humanos en el país, los días iniciales de su implementación son fundamentales para evitar que los combatientes no abandonen el proceso y que se incremente la violencia, advirtió la portavoz de la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Elizabeth Throsell.

De acuerdo con el portal de la ONU, esa oficina expresó preocupación por la lentitud con que marchan los aspectos relacionados a la desmovilización y desarme que fueron acordados con los miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), como parte del proceso de paz.

“Es preocupante que tras dos semanas de la implementación del acuerdo, ninguna de estas zonas están preparadas adecuadamente para recibirlos y carecen de agua potable, alimentos, servicios de salud y electricidad”, dijo la portavoz.

Thorsell expresó preocupación por la ausencia de medidas de seguridad en las zonas tradicionales bajo el control de los rebeldes que han sido abandonadas, y subrayó que el vacío de poder podría ser utilizado por grupos criminales para tomar el control de actividades como el cultivo de coca o la minería ilegal.